Foto: Ricardo GualLisyanis Ávila es una joven calixteña de apenas 19 años de edad, pero que habla de Fidel como el mejor de los amigos. La encontré en el Comité de Defensa de la Revolución (CDR) #3, de la zona 10, en Buenaventura. Como sus compañeros vestía el pulóver blanquísimo que la identifica como una de las integrantes del Destacamento Noveno Congreso de los CDR en el municipio de Calixto García. Fue ella precisamente la que intervino en representación del Destacamento, en el homenaje que los calixteños realizaron al Líder Histórico de la Revolución Cubana.
Dada su edad es una de las tantas cubanas cuya generación fue marcada por la imagen y la presencia del Comandante. Al indagar al respecto confiesa emocionada: “Fidel es mi ídolo, mi maestro. A él le debemos todo lo que tenemos hoy. Soy de una generación que creció escuchando sus discursos y viéndolo en las tribunas. Eso marca, deja una huella para siempre”.
Por eso Lisyanis entristece al recordar el 25 de noviembre del pasado año: “La noticia fue un gran dolor para todos los cubanos”, asegura emocionada para agregar enseguida “pero él no ha muerto, está en nuestros corazones”.
Entonces quiero saber de cuánto ha repercutido la imagen, el legado de Fidel en su personalidad: “Nos dio su ejemplo. Es una persona a seguir y por eso hoy soy una de las jóvenes que integran el Destacamento Noveno Congreso de los CDR. Él nos ha legado una pauta, una manera de actuar y conducirnos en la sociedad y el mundo”.
Ante un legado tan rico y con tanta confianza en las jóvenes generaciones aumentan los retos. Al respecto esta calixteña expresa: “Nuestro papel es seguir y cumplir su concepto de Revolución, ya sea como estudiante o trabajador, en el puesto que nos corresponda. Debemos ser los primeros en participar en todos los espacios donde se nos pida, en cumplir con las tareas que se nos asignen”.
Antes de despedirse Lisyanis me cuenta que labora en la Empresa Agropecuaria de este municipio, lo cual demuestra la identificación de los más bisoños con una de las actividades económicas características y tradicionales de este occidental territorio holguinero.
Con una sonrisa en los labios y el carisma propio de los años mozos se despide con la certeza de que solo nuestras acciones son las que nos permitirán decir “Yo soy Fidel”.
