Porductos de la minindustria calixteña. Foto: Aleaga“La economía cubana tiene gran trecho por andar”, reafirmó Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estados y de Ministros, en la clausura de la sesión plenaria de la Octava Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, al referirse al difícil contexto económico que caracteriza el actual año.
De esta reflexión del General de Ejército, el pueblo tiene conciencia y muestra de ello es la firmeza con que busca respuesta para impulsar proyectos sociales, enfrentar desastres naturales y resistir, a pesar de los efectos del bloqueo financiero y comercial que impone el gobierno de los Estados Unidos desde hace más de cinco décadas.
Pulsar la opinión no es difícil, el cubano siempre está presto a ejercer su criterio y exponer ideas que enriquezcan el diálogo sobre asuntos diversos del que no escapa un tema tan polémico como el de la economía.
“La calidad de lo que producimos, eso sí nos garantiza capital, pues las ofertas ganan en aceptación y nuestros ingresos mejoran y se revierten en mayor salario”, opina Jorge Angulo, trabajador de la minindustria ubicada en el barrio de Cañada Honda, donde se logran renglones que tributan a la producción de alimentos.
Elizabeth Díaz, trabajadora bancaria, sabe que la disciplina en los puestos de trabajo es esencial: “Hay que controlar más y aprovechar la jornada laboral, cumplir con lo que nos toca: ofrecer un servicio de calidad y más aún cuando somos parte de la actualización del nuevo modelo económico y social del país”.
“El aporte de los trabajadores del sector no estatal es determinante en el nuevo modelo económico que se consolida y más aún cuando la economía calixteña necesita de otras formas de gestión para impulsar el desarrollo, sustentado aquí en el sector agropecuario, porque todos tributamos al presupuesto estatal”, señala el joven Ernesto Leyva, ingeniero en automática.
Similar criterio defiende Mairelis Alarcón, enfermera del servicio de urgencia médica en el Hospital de Buenaventura, quien está convencida de que la consagración, la entrega y el amor a la profesión son clave del éxito en la prestación de servicios al pueblo.
“Soy maestra y pienso que el contenido en cada clase que impartimos también debe llevar una enseñanza sobre la economía; desde los primeros grados hay que inculcar valores hacia ese objetivo”, confirma Aracelis Pupo, con más de 40 años en las aulas.
Lo anterior es una muestra de la cultura económica que ha ganado el cubano de hoy, quien hace suyas prácticas y alternativas tanto para la vida laboral como familiar. No obstante, sobre el tema económico se demanda mayor preparación para estar actualizados sobre procesos fundamentales que determinan el avance y el desarrollo al que aspiramos los cubanos.
