aracelis pupo alonsoAracelis Pupo, vanguardia nacional del sindicato de la Educación por 8 años consecutivos. Foto: Díaz GrassLa vocación de maestro, se afirma, nace con la persona. En el municipio de Calixto García son numerosos los docentes que sobrepasan las cuatro décadas en las aulas: enseñando, educando, preparando para la vida.

Aracelis Pupo Alonso es una de esas muestras del buen magisterio: “Figúrate que me jubilé y volví; creo que lo que hice fue un intervalo para coger aire”, dice sonriente. “Estoy desde muy joven en el magisterio, hubiera podido escoger otra carrera y sin embargo esta me ha fascinado siempre. Es difícil, compleja. Lo que hay es que prepararse y pensar que cada vez que estemos frente a los educandos la clase debe ser extraordinaria. El protagonista no es el maestro, es el alumno”, reafirma.

“Me preparo no solo para la clase del día, también investigo, busco, comparo. Participo en el Forum de Ciencia y Técnica. En este último presenté mi experiencia titulada “El Beso de la Patria” en el que se incentivan valores en los niños basados en el pensamiento martiano y fidelista. Se realiza un constante chequeo de determinado valor, lo que expresaron Martí y Fidel sobre ese valor, y los que más sobresalgan recibirán el estímulo El Beso de la Patria que se otorga un veintiocho de enero, natalicio del Apóstol, o el 19 de mayo, caída de Héroe en Dos Ríos”, explica.

Como ella, a Jesús Lerma Ogando, enraizado en su natal San Agustín de Aguarás, también le corre por sus venas la afición por enseñar: “A los quince años ya daba clases en una escuelita rural del barrio de la Escondida, cerca de Buenaventura. De ahí para adelante he transitado por todas las educaciones, incluida la Técnica y Profesional, y la Superior. Es cierto, todos los días aprendo de mis alumnos, pero esa experiencia vale mucho”, enfatiza.

jesus lermaJesús Lerma.Impartir la misma asignatura en dos grados diferentes, en la Secundaria Básica de su poblado donde ha sido director y ahora profesor, es una encomienda compleja, sobre todo con estos adolescentes, y me responde: “ Mire periodista, al alumno hay que comprenderlo desde el primer día que entra por esa puerta. Pero hay que visitarlo y vincularse con la familia. Comprender sus problemas, ser su amigo. Si vamos al aula a convertirnos en papagayos, y los muchachos simples espectadores, es mejor dejar la tiza, el borrador, la pizarra, los cuadernos de trabajo y decir, yo no soy maestro, me voy”, dice de manera enérgica.

Me despido de estos maestros de corazón. Ella sobrepasa los sesenta años de vida. Jesús aún no alcanza los sesenta y cinco, edad para la jubilación. Este último afirma que mientras la salud se lo permita continuará en la escuela. Por su parte Aracelis dijo: “Tengo algunos achaques, pero seguiré. Estudiar a Martí, indagar en su obra, en su pensamiento, en su ejemplo, ha hecho que me convierta en una martiana que ve en la educación una obra de infinito amor, y cómo traicionar ese legado. Jamás”, exclama emocionada.