Locales

che1Evocar la figura del Che, a 50 años de su desaparición física, es rendir homenaje a uno de los hombres más encumbrados de la historia, no solo de Cuba, sino de América. Es enaltecer a quien es referencia obligada de virtudes excepcionales que lo sitúan en el más alto pedestal de la Patria.

Ernesto Guevara de la Serna, el argentino-cubano nos dejó huellas imborrables como padre, como amigo, como internacionalista, como luchador incansable, y como defensor de la justicia en cualquier tierra del mundo como él mismo dijera. “…un hombre que actúa como piensa y, seguro y leal a sus convicciones”.

Hoy recordamos al joven, al médico, al guerrillero, al político, al internacionalista, al antiimperialista y al incansable revolucionario que supo sacrificar su vida por una noble causa, que lo identificó siempre como el más aguerrido, valeroso e insuperable soldado.

Desde pequeños no inculcaron admirar sus virtudes, seguir sus ideas, y a ser como él, así, como padres lo hacemos con nuestros hijos y nietos, de generación en generación, porque no hay paradigma mejor que la estirpe y el ejemplo del Che.

Sobre el Che Guevara dijo el Comandante en Jefe Fidel Castro, en la velada solemne en su memoria, en la Plaza de la Revolución, el 18 de octubre de 1967:

“Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece al futuro, ¡de corazón digo que ese modelo sin una sola mancha en su conducta, sin una sola mancha en su actitud, sin una sola mancha en su actuación, ese modelo es el Che! Si queremos expresar cómo deseamos que sean nuestros hijos, debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios: ¡Queremos que sean como el Che!”

Inspirados en su ejemplo aprendimos a crecer como buenos revolucionarios, a identificar a la Patria como lo más importante, y a ser siempre capaces de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo, porque como el mismo dijera esa es la cualidad más linda de un revolucionario.

Recordarlo es querer ser como él todos los días, y en todas partes, es mantener vivo su pensamiento, es volver una y otra vez sobre sus palabras, sobre sus sabios consejos, sobre sus reflexiones, es rememorar cada pasaje de su diario de campaña, que nos demuestran el incalculable valor del guerrillero, es resonar en nuestros oídos la extraordinaria y conmovedora carta de despedida que envió a Fidel, en momentos de partir a cumplir con su deber de revolucionario, es reafirmar nuestro compromiso de luchar por la justicia en cualquier tierra del mundo. Evocarlo significa inmortalizarlo todos los días con la consigna “Hasta la victoria siempre”.

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