Bien lo dijo el Maestro José Martí: “esta mujer cubana, tan bella, tan heroica, tan abnegada, flor para amar, estrella para mirar, coraza para resistir”, porque ellas son nuestras compañeras, madres amantísimas, hijas de sacrificio y amor, las que nos hacen la vida más agradable, las que no piden nada a cambio de la dignidad.
En Cuba fue a partir de enero del 59 que la mujer ocupó el lugar de mayor altura, miles de ellas se afiliaron a la gran obra de la Revolución: cañaverales, cafetales, escuelas, fábricas, círculos infantiles, barrios y ciudades fueron testigos insuperables del protagonismo de nuestras féminas ¡qué se quedaba en este país donde no estuvieran ellas presentes con el paso adelante, de vanguardias!
En el municipio de Calixto García constituyen el progreso: cientos de ellas están en los servicios y la producción, otras desempeñan cargos de primer nivel en las direcciones de Estadísticas, Unidad Básica Eléctrica, Salud Pública, Comunales, Correos, Oficina Nacional de Administración Tributaria, Finanzas y Precios, la Empresa Constructora de Obras del Poder Popular, Gobierno municipal, Cruz Roja, y en organizaciones políticas y de masas.
Y usted se pregunta, ¿qué ha sucedido en un territorio donde antes de 1959 solo unos pocos podían leer y escribir y las mujeres tenían escasas opciones de trabajo, casi siempre en el campo?
Citando al líder de la Revolución Cubana Fidel Castro, “la mujer es una revolución dentro de la Revolución”, por eso brilló el Sol que nos dio un nuevo día, y se encendió la noche a partir del Enero de Victorias, y aunque ellas son hoy la avanzada, aun es preciso despojarnos de los prejuicios que atan el vuelo feliz de nuestras compañeras, y tener presente el apotegma martiano de que, mucho hemos de hacer nosotros los hombres para merecer a estas mujeres, mucho han de hacer ellas para complacer a la Patria que las contempla. ” Mucho hemos de hacer nosotros los hombres para merecer a estas mujeres; mucho han de hacer ellas para complacer a la patria que les contempla". "Mucho hemos de hacer nosotros los hombres para merecer a estas mujeres; mucho han de hacer ellas para complacer a la patria que les contempla".