Teresa Blanco Bella es una abuela de Buenaventura que en enero cumplirá ciento seis años de edad, rodeada de una familia que le prodiga cuidados, y lo principal: el amor.
Natural del barrio de Los Moscones, a unos seis kilómetros del poblado cabecera del municipio, allí atendía a su numerosa familia, y a la vez ayudaba a su esposo en las labores del campo.
Ahora esta adorable centenaria ha perdido parte de su capacidad auditiva y visual; hace dos años me confesó que estar en contacto con la naturaleza le extendía la vida: “Y parece que venir al mundo el mismo día del nacimiento de Martí me dio energía para vivir mucho”, dijo sonriente.
Neyda Novoa Blanco es la hija que la tiene en su casa: “Mi madre siempre ha tenido una vida saludable, ahora se le suministran algunos medicamentos para atender su presión arterial, y también las vitaminas, se alimenta adecuadamente, cuidamos de que tenga a tiempo sus comidas y meriendas, y de que no estén saturadas de sal y condimentos para evitar trastornos digestivos, pero el cariño, el respeto son la mejor medicina para vivir más y con salud, explica.
Teresa es fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas: “Siempre estaba dispuesta a las tareas que esta organización le encomendaba, junto a ella estábamos en los cafetales, cañaverales o en la recogida de algodón en el poblado de Mir; mami nos inculcó esa voluntad de hacer bien, de ayudar a los demás, y así también nos incluimos en las milicias y nos hicimos alfabetizadoras, para eso tenía una visión clara, y continuamos su ejemplo,” expresó.
Concluyo mi visita reporteril; me impresiono: Teresa es posiblemente la de más edad en Calixto García. La observo detenidamente, y le pregunto que hasta dónde es feliz, y con una leve sonrisa me dice casi en un susurro: “Soy muy feliz, me siento feliz de tener tantos años, (…) la vida me ha dado esa sorpresa, y a las compañeras, que sigan palante,” respondió.