Cada barrio tiene su historia y en cada sitio aguardan anécdotas que quizá  para algunos forman parte de lo cotidiano, sin embargo,  para otros resultan interesantes  y  se van    descubriendo con el paso del tiempo, listas para ser contadas.

Es así como en el barrio de La Cuchilla, ubicado a un  kilómetro del poblado de  Sabanazo, suscitan  esas historias que saltan a la vista y hacen que sus protagonistas propicien a  los invitados una grata visita.

sala tv cuchillaAllí tuve el placer de  volver a encontrar, porque lo conozco desde hace algunos años, a   Abelino  Gómez López,  un campesino de pura cepa, de esos que han echado sus canas apegado a la tierra, y  con el arado y el machete  han contribuido a sostener su familia.

Conversar con este labriego  que lleva más de treinta años por esos parajes es descubrir cada rincón  de su vida, conocer de su amor por Fidel y por la Revolución, es  saber que inculca a sus hijos y nietos  el amor por la tierra y que tiene siempre el machete en ristre, listo para cualquier contingencia que haga peligrar a su Patria.  

No menos interesante fue compartir con Arletis Palacio Batista, conversadora y afable como suele ser la gente del campo, quien se desempeña  desde hace dos años como coordinadora de la Sala de Televisión de La Cuchilla, y disfruta a cada paso  las propuestas que brinda a sus vecinos, sin que el día a día le cueste  más que una sonrisa y el deseo de hacer más agradable la vida en el barrio.

Especial fue el encuentro con la pionera Keila Pérez Pérez, estudiante de segundo grado de la Escuela José Raúl Pérez Méndez, tímida, de voz baja, pero inteligente,  aplicada y asidua visitante de la Sala de Televisión.

Pero el carisma juvenil de gente bonachona como Carlos Manuel  Aguilera Bertolí y  Yasiel Cruz Pérez, aficionados al béisbol, me hizo  recordar a un joven que por cuestiones del destino ya no está en este mundo y que siempre nos recibía en La Cuchilla, el fiel oyente  Yordan Peña, así lo recordamos y lo recordaremos, siempre risueño, sincero y  como una de esas personas que andan campante por la vida disfrutando cada momento como si fuera el único.

La visita al barrio de La  Cuchilla resulta siempre agradable, es de esos sitios que  nos  dejan un sabor a  constancia y optimismo y  nos invita a volver  y a descubrir nuevas historias, llenas de emociones  que nos retratan la vida en el campo y aguardan  para ser contadas.