Programa Educa a tu Hijo. Foto tomada de cubadebate.cuSandrita es una niña de mi barrio, la que ha tenido la suerte de nacer en Cuba en pleno desarrollo de la Revolución; ya en septiembre comienza el grado preescolar.
No ha estado matriculada en un círculo infantil, pero desde los 3 años se encuentra incorporada al programa Educa a tu hijo y disfrutando de una educación gratuita.
Tiene una sonrisa inocente, espontánea, su rostro es angelical y candoroso como el de cualquier niño cubano.
Ella quizás no sepa por su corta edad la prioridad que desde pequeña ha tenido en este país con una salud gratuita desde que estaba en el vientre de su madre hasta poder disfrutar de una escuela y un hogar, sin preocupaciones y con la tranquilidad de vivir en un país libre.
La felicidad, se asocia a la vida. Está dada por las circunstancias que nos rodean, el ambiente, la familia, la amistad, el amor. En ese universo que recibimos al nacer, tenemos que aprender a descubrir la felicidad.
Llegar al mundo y respirar Cuba es considerado por la mayoría una oportunidad única, nacer aquí es saber que vas a ser feliz con poco. Que tu infancia no requerirá más que unas pelotas de tela, un juego de yaquis y una carriola para que sea la mejor del mundo.
Significa que no te harán falta opulencias y cosas materiales para llegar a una escuela, para tener tus libros y tus cuartillas y un buen maestro que se preocupe por tu enseñanza.
Significa que nunca perderás la sonrisa por difíciles que sean los tiempos, que nunca te detendrás hasta conseguir las metas que te propones, que buscarás siempre la manera de convivir en familia y que nunca dejarás de pensar en ella.
Significa además que defenderás con orgullo eso que te hace cubano y que reconocerás que tu país no es perfecto, pero aun así vas a ponerlo por encima de cualquier otro. Significa que te sentirás dichoso por haber nacido aquí y no en otro lugar.
Por eso confirmo una vez más lo que con satisfacción me dijo mi vecina de que nacer en Cuba es más que una suerte, un privilegio, porque nuestros niños y niñas viven en un país libre y con una vida plena y feliz.
Derechos y oportunidades
Los derechos a una infancia feliz, tiene ejemplos palpables en Cuba. En la salud, la educación, la cultura, por solo citar algunos.
Los niños reciben una atención desde el comienzo del embarazo de la madre, con un seguimiento obstétrico-ginecológico de alta calidad, lo que garantiza un nacimiento satisfactorio.
El sistema educacional es gratuito y garantiza desde temprana edad su instrucción. En nuestro país lo más importante son los niños, no existe el trabajo infantil, porque las leyes lo prohíben, lo cual no es así en muchos países del mundo.
Y qué decir de aquellos que necesitan una educación especial, los que tienen una enseñanza prioritaria y con iguales derechos y perspectivas sociales.
Con la mirada puesta en la cultura también tienen acceso pleno a instruirse en las diferentes manifestaciones del arte, así como el acceso a las nuevas tecnologías. Especial significación tiene el trabajo que desarrollan instructores de arte en la captación de niños con vocación para formarlos en las Casas de Cultura.
Celebración de una fecha especial
Cada primero de junio nos unimos a la celebración del Día Internacional de la Infancia, una jornada para repensar cuánto más se puede hacer por los niños, porque sin ellos no hay felicidad plena, pues como bien refiere un pensamiento martiano “Los niños son la esperanza del mundo.”
En 1963 se estableció en Cuba el Día Internacional de la Infancia. Internacionalmente existía ya desde 1956, en que la Asamblea General de Naciones Unidas recomendó que se instituyera en todos los países un Día Universal de la Infancia, que se consagraría a la fraternidad y a la comprensión entre los niños y las niñas del mundo entero y se destinaría a actividades propias para promover su bienestar.
En aquella convención se proclamó que, por el solo hecho de nacer, el niño tiene derecho a ser feliz, postulado que en nuestro país alcanza confirmación plena.
Cuba exhibe hoy logros tangibles en la protección de la niñez y ratifica su respaldo a las convenciones internacionales defensoras de los derechos de la infancia al considerarla el futuro de la humanidad.
En el Código de la Familia el principio de igualdad entre los hijos, así como la obligación de los padres de protegerlos y atender su alimentación, salud y educación, reafirma la atención desde la normativa legal hacia la infancia.
Los niños representan el futuro. Día a día crece la preocupación y ocupación de la familia y se hace todo lo posible para que nuestros pequeños sean felices, porque como dijera Martí no hay nada más importante que un niño.
