Esperanza Garrido es reconocida ante su colectivo laboral. Fotos: Aleaga.La mujer cubana se desempeña en muchos ámbitos de la vida. La vemos en las instituciones culturales, en las escuelas, en los hospitales, con los hijos y la familia, cumpliendo siempre con responsabilidad su papel.
Sus recuerdos y experiencias han sido muchas. Ha atendido partos de pie, partos pelvianos; ha procedido en ausencia del médico cuando era necesario hacer el alumbramiento, pues hace muchos años se desempeña como enfermera obstetra.
Nació en Pueblo Viejo, municipio holguinero de Calixto García; cuando la Revolución hizo el llamado por la escasez de enfermeras, dio su paso al frente graduándose en el año 1973 como Auxiliar de Enfermería, comenzando a trabajar en el Hospital de “su querido pueblo Buenaventura”.
Nos cuenta que en su vida han existido 3 amores: su familia, sus padres y su profesión. Con 2 niños varones y su esposo “quien siempre me apoyó y me exhortó a seguir adelante”, se gradúo de Técnico Medio de Enfermería, más tarde Licenciada. Actualmente continúa trabajando en el Hospital de Buenaventura ayudando a todo el que la necesita en cualquier momento, porque “hasta cuando estoy de descanso vienen a buscarme y voy”.
En Venezuela también estuvo la mano de Esperanza Garrido. Cuenta que “fue una experiencia única, pero como Cuba no hay dos”.
Actualmente le preguntan acerca de la jubilación y responde, con el orgullo de una mujer que ha dado mucho y aún puede dar más: “Siento tanto amor y tanta dedicación que no sé cuando me llegará el momento”. Nos recuerda, ya al despedirla, que le agradece todo lo que es a la Revolución.
Así ha sido la vida de la sencilla y humana Esperanza, la Esperanza que ha hecho honor a su nombre, porque cada vez que vamos al hospital, en la sala de obstetricia, y vemos su sonrisa, su amor, sentimos la esperanza de no estar desamparados, que Cuba seguirá formando profesionales como ella, que tengan y sientan que en sus manos está la salud de todo un pueblo.