Cuando en el territorio calixteño se comenzó a hablar de recuperación ganadera algunos incrédulos lo creyeron una utopía. Sin embargo, desde hace un tiempo nuestro territorio respira, en cuanto a ganadería se refiere, otro aire, otras ideas.
La primera muestra la tuvimos con la inauguración del cebadero El Corojo, en Sabanazo, restaurado en tiempo prácticamente récord. Otra muestra de la materialización del mismo la encontramos en la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Rubén Martínez Villena, donde sus terrenos exhiben una vasta plantación de plantas proteicas: morera, moringa, tithonia, destinadas al alimento de estos animales.
Varias son las entidades insertadas en este proyecto y en cada una se realizan disímiles actividades. Una de ellas es la UBPC Manuel Angulo, donde, según su presidente, José Luis Guade, se trabaja intensamente en el acuartonamiento y se prevé en los próximos días instalar las cercas eléctricas: “El centro de desarrollo Nuevo Mundo ya tiene colocados todos los postes. Luego colocaríamos el alambre que está en la empresa para terminar allí”.
Lograr la recuperación del centro de desarrollo es otro de los objetivos fundamentales a alcanzar por esta UBPC. Su funcionamiento garantizaría los animales para la continuidad de la producción, pues las hembras se destinarán a la producción lechera mientras los machos pasarán a los cebaderos.
Pero no solo el centro de desarrollo Nuevo Mundo es objeto de acciones constructivas. A este se unen las demás vaquerías y entre ellas destaca la número cuatro, la primera de la UBPC insertada en el proyecto. “Tenemos varias hectáreas preparadas para la siembra de alimento, como caña, morera. Además, estamos cortando postes, chapeando marabú y nos preparamos para la colocación del panel solar en el molino y la instalación de la turbina”, comenta optimista Sergio Concepción, jefe de unidad, al referirse a los quehaceres que tiene lugar en dicha vaquería.
Ardua ha sido la labor desplegada por estos hombres en la lucha contra el marabú. A mano han iniciado la batalla, de esta forma lo chapean, apilan y queman para, posteriormente, cuando comience a resurgir, aplicarle productos químicos a través de la fumigación.
Mas, no es suficiente con asegurar la infraestructura. También es preciso pensar en la forma de mantener a los animales. De ahí que garantizar el alimento, sobre todo cuando nos azota una sequía tan intensa, es una tarea fundamental. Por ello prepararon las tierras y aprovechan las precipitaciones de los últimos días para la siembra de forraje, con el fin de alcanzar las 100 hectáreas que tienen previsto preparar.
Pese a las acciones acometidas aún queda mucho por hacer en la UBPC Manuel Angulo. El ánimo y la disposición de sus trabajadores se perciben, pero al mismo tiempo alegan que necesitan apoyo de las entidades, que precisan medios de transporte para acarrear alimento para el ganado. La recuperación ganadera va más allá de las formas productivas, exige la implicación y el compromiso de todos. Solo así será realidad el sueño: “Volver hacer de Calixto García un lugar de referencia en la provincia y, por qué no, en el país”.
