chavela isabel burgos1Isabel Burgos, luego de desfile por el Primero de Mayo en Buenaventura. Foto: Marta Rodríguez.Santiago de Cuba la recibió en sus calles calientes para darle una personalidad que solo los indómitos pueden presumir de ello, cual Mariana Grajales vino a este mundo para forjar con estirpe el amor a su patria, a su revolución.

Esta mulata se trasladó hasta tierras del municipio holguinero de Calixto García desde muy joven, su figura esbelta y carisma único responden al nombre de Isabel María Burgos Ortega, sencillamente Chabela.

De adolescente se integró a la campaña de alfabetización de 1961 donde estuvo en los parajes más intrincados de la geografía guantanamera, con lápiz, cartilla, manual, alfabetizó a mujeres y campesinos humildes de la oriental provincia.

Ha estado presente en cada convocatoria hecha por la máxima dirección del país como la primera, incansable en tareas de la Federación de Mujeres Cubanas, de los Comités de Defensa de la Revolución y en su eterno sindicato de trabajadores de la Salud Pública.

El amor a su hijo lo comparte con la otra pasión de su vida, a la cual le entregó más de cincuenta años, la enfermería, profesión que la llenaba de regocijo cada vez que atendía a un niño u otro paciente.

Desde el vacunatorio les decía a sus colegas de los consultorios del médico de la familia frases habituales como “qué te falta, en qué te puedo ayudar”, así el policlínico donde laboró siempre estaba actualizado con las vacunas de los niños.

El trabajo para ella es placentero, incluso presume de no tener en su expediente certificado médico alguno, su voluntad se imponía por encima de todo.

Ahora acude al llamado de cualquier vecino, amigo, si necesitan de sus servicios ella inyecta al paciente, lo cura si hay que curarlo, no escatima esfuerzos para alegrar corazones de enfermos y sus familiares.

Exhorta a las nuevas generaciones a que sean humildes, que trabajen con amor, con deseo, que un buen trato siempre será bienvenido por los convalecientes y familiares.

Sobre la interrogante de cuánto significa para Chabela la enfermería, aseveró con lágrimas en los ojos: “Es todo para mí, si volviera a nacer volvería a ser enfermera”.

 

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