Melody y su abuela. Foto cortesía de la familia.Cuba tiene en gran estima la salud infantil, por lo que forma día a día especialistas con gran preparación para poder garantizarla.

La sala de cuidados intensivos del hospital pediátrico Octavio de la Concepción y la Pedraja, de la ciudad de Holguín, cuenta con un grupo interdisciplinario que salva diariamente muchas vidas.

La familia de la niña Melody Alapón Cervantes cuenta su historia con una mezcla de alegría y dolor. Alegría porque saben que todo pertenece al pasado, dolor porque recuerdan las horas de incertidumbre, la desesperación, los rezos…

Con solo 4 meses debutó con una bronconeumonía que le produjo un edema de pulmón. Los médicos para poder salvarla tuvieron que realizar una pleurotomía, procedimiento invasivo al pulmón, que le permitiría volver a respirar.

Así, conectada a los aparatos y completamente sedada, la niña recibió todos los cuidados y tratamientos posibles, según su patología. Fueron pasando los meses, entre recaídas y progresos, pero las manos mágicas de esos médicos del cuerpo, y porque no del alma, batallando intensamente, lograron que Melody, al cabo de 6 meses esbozara una sonrisa, en la que llevaba ya su primer dientecito.Se despidió dando los primeros pasos, feliz y completamente restablecida.

Melody volvió este martes al hospital pediátrico porque cumplió tres años y, junto a su abuela, endulzaron el oído con esta crónica a todos los que salvaron su vida.

Llegue esta historia como agradecimiento a los médicos de este hospital, y a los que laboran en las salas de terapia intensiva del país, que hacen posible este maravilloso regalo: la vida.