¿Cuán necesarios pueden ser los servicios de veterinaria en la actualidad? ¿A qué alcance tenemos estos profesionales de la medicina? ¿Dónde acudir en caso de que una de nuestras mascotas u otro animal requiera una urgencia médica? Interrogantes como estas salen a relucir hoy en el Día del Veterinario cubano, y se tornan más recurrentes en un municipio eminentemente agropecuario y uno de los pocos en Cuba que cantidad de habitantes y cantidad de animales andan casi parejos.

Si usted no lo sabía, sépalo. En este territorio llegó un momento que la masa ganadera era superior a la cantidad de habitantes, cifras que disminuyeron, pero se espera que para el dos mil veinte suceda lo mismo. En el Consejo Popular de Monte Alto, por ejemplo, existen 13 cabezas de ganado por cada habitante.

Si nos remitimos a los mejores años, a los tiempos de las vacas gordas, encontrar lo mismo un médico que un técnico veterinario en cualquier lugar de nuestra geografía era muy habitual. Nuestra Empresa Pecuaria contaba con un alto número de estos profesionales, imprescindibles para el manejo del rebaño.

En los peores años del período especial para orgullo nuestro se creó un Instituto Politécnico para preparar jóvenes en estas materias y comenzó a funcionar una Clínica Veterinaria en Buenaventura para rectorar la actividad.

Todas nuestras entidades agropecuarias cuentan de manera directa o indirecta con el servicio de estos profesionales, personal médico que al igual que sus homólogos de la medicina humana han tenido que enfrentar múltiples epidemias que han amenazado la salud animal con riesgos de extenderse a las personas.

Como no recordar hoy la batalla contra la brucelosis, la influenza aviar, y la triste recordada fiebre porcina de 1981 provocada por la guerra sucia de nuestros enemigos del Norte.

Los servicios veterinarios siguen siendo necesarios e imprescindibles. Los hombres y mujeres que anónimamente realizan esta tarea, velando por que la salud animal se revierte en mantener también la salud humana, merecen todo nuestro respeto y reconocimiento no solo hoy, sino todos los días.