Ramona Zaragoza. Fotos: Díaz Grass.Ramona Zaragoza Velázquez es una mujer de andar con el impulso de la Revolución, esa que las convirtió, a partir del enero victorioso, en verdaderos seres humanos para participar de manera creadora en la transformación de la sociedad que tanto necesitaba de ellas.
A los trece años ya andaba en los trajines de organizar la Federación de Mujeres Cubanas (Fmc), y se siente feliz de ese protagonismo, era una familia muy humilde del barrio de Las Guásimas, que no dudó en darle el apoyo para que la hija formara parte de los que fundan.
Recuerdos del pasado de cuando su padre fue torturado delante de sus hijos por esbirros de la tiranía de Batista son cosas que no se olvidan, pero llegó la Revolución y con ella la conformación de las organizaciones que convocaron a hermanarse a la gente franca y humilde del pueblo para construir la Revolución.
Desde hace más de 25 años conduce los destinos, junto a otras compañeras, de una delegación en el Reparto Jardín. Allí se siente satisfecha de contribuir de manera voluntaria a una labor que demanda tiempo y mucho corazón.
Marina, feliz de contribuir al trabajo de la FMC.Las oportunidades que ofrecía la Revolución también las aprovechó Marina Brizuela Torrejón, de ascendencia campesina, quien conoció de las primeras letras cuando la Campaña de la Alfabetización tocó puertas para alumbrar valles, hogares y montañas.
Hoy Marina es dirigente de la Fmc en su barrio, y siente el orgullo infinito de que sus hijos Yudit y Ernesto estén dentro de la masa de trabajadores, de personas útiles que contribuyen al desarrollo y apuestan por una sociedad próspera.
Es el andar de estas compañeras que como otras se unieron al cambio desde los años fundacionales, cambios para la igualdad de nuestras féminas que ya hoy ocupan importantes responsabilidades de dirección a diferentes niveles, esas que sin renunciar al encargo familiar, no escatiman momentos para hacer valedera su convicción de mujeres.

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