La maestra Zoila, un ejemplo de consagración a la obra del magisterio. Foto: Dónald Carralero.En nuestro archipiélago son miles y miles las mujeres con una trayectoria de vida sobresaliente. Este holguinero municipio de Calixto García no es la excepción.
Enfermeras, gastronómicas, campesinas, médicos, ingenieras, amas de casa, pedagogas. Es precisamente una maestra la protagonista de este trabajo. Nos referimos a Zoila Pérez Sánchez, con más de 40 años de excelente labor y merecedora, hace apenas tres meses, de la Medalla por la Educación cubana.
¿Por qué la profesión de maestra?
“Desde pequeñita me enamoré de la profesión, fui la maestra de todas las muñecas y las niñitas del barrio y porque es una obra de mucho amor y dedicación para lograr una verdadera educación de las niñas y niños y por suerte nací con esa calma necesaria para enseñar”·
Entonces, ¿iniciaste bien joven la labor?
“Tan joven que no había cumplido aún los 15 años y ya estaba como voluntaria en la escuela Carlos Casanova, de Las Delicias, mi barrio natal, cercano a San Agustín de Aguarás, eso fue hace poco más de cuatro décadas, en 1973”.
¿Cuáles consideras las principales virtudes de un educador?
“La primera ya la mencioné, la paciencia, y otras importantes ser ejemplo en la sociedad, amoroso y sacrificado”.
¿Momentos de satisfacción a lo largo de la carrera?
“Son tantos que sería difícil mencionarlos, pero el primer día que con 14 años me dejaron entrar como maestra en mi escuelita, eso fue tremendo”.
¿Los más difíciles?
“También han sido muchos, pero lo que más me ha dolido es cuando algún alumno no ha logrado vencer el contenido del grado, eso es muy duro, pues además tienes que convencer a la familia de la situación, en verdad es penoso”.
