“Recuerdo que enamoré a mi primera novia con una extensa carta, era lo más habitual por aquel entonces, en el papel se podía hasta idealizar más el sentimiento o la posible conquista. A veces hasta acudíamos a alguien más culto que uno para adornar el contenido, en aquella misiva se decía lo que se sentía y lo que no también; el fin justificaba los medios, no recuerdo cuántas cartas hice, ni cuántas novias conquisté de aquella manera”.
Así recuerda el abuelo Juan Carlos Figueredo, y le cuenta a su nieto Yoel Sánchez, quien con teléfono en mano escribe un texto que en segundos llegará a su destinataria. “Mira, abuelo, solo escribo tres o cuatro palabras, busco frases, poemas, una foto mía y una de ella y con este programa hago lo que quiero y va directo a su corazón”, afirma el joven de 20 años.
“Pero no lo dices tú”, replica el octogenario.
“No importa, abuelo, es la modernidad”, dice Yoel.
Como Yoel, miles y miles de adolescentes acuden este 14 de febrero a las nuevas tecnologías para enviar un saludo o mensaje de amor a la pareja, no importa el soporte o la vía, bien sea un teléfono o una computadora. Cupido lleva el mensaje no solo dentro de sobres timbrados, sino también a través de las tantas maneras modernas que existen.
Bien pudiera llamarse el amor en tiempos de androide y aunque se diga que lo idílico ya no existe, a lo Romeo y Julieta, y que ya no se muerden manzanas, el amor sigue siendo el sentimiento más universal, el que impulsa a los seres humanos, bien sea el amor a la pareja, al amigo, a la naturaleza, a la patria.
Este 14 de febrero recordamos una vez mas a San Valentín, lo recordamos y agradecemos, pero lo convocamos además a seguir haciendo milagros. El amor no morirá jamás, pasarán las modas y los modos de congraciarnos, pero ese sentimiento esta allí, aquí o allá, y sigue moviendo al mundo.
