fertilizante liquidoFotos: Yanelis Martínez.En el barrio Santa Rita no hay más de una treintena de casas construidas de los más disímiles materiales y ubicadas a más de 30 kilómetros de Buenaventura, cabecera del municipio Calixto García, el más occidental de la provincia Holguín.

En esa localidad distante el entorno ha comenzado a cambiar. Sin esperarlo las noches sumidas en la oscuridad, solo apaciguada por la luna o los mechones, han comenzado a despedir un resplandor diferente.

 

Cuenta uno de sus moradores por más de 70 años que la primera noche su casa fue tomada por los vecinos, todos querían ver las lámparas encendidas y escuchar la música que sintonizaron en no sabe bien qué emisora.

 

Y es que Santa Rita no conocía la luz eléctrica, pues no había podido ser electrificada a través de la red nacional debido a su lejanía. No obstante, hoy esta comunidad se ha iniciado en el servicio eléctrico a través de la instalación en cada casa de paneles solares, los cuales suministran energía para cerca de cinco lámparas led, radio, televisor y otros equipos que se puedan conectar indistintamente a partir de la carga del acumulador.

 

a-robainaJosé Ramón Cruz.Antes de llegar a este lejano caserío encontré a José Ramón Cruz, su morador más distante, y al preguntarle por el suceso no faltó la evocación al líder fallecido recientemente: “Fidel lo dijo, que todo el pueblo de Cuba sería feliz con la electricidad, de una manera o de otra”.

 

“Esto es otra vida, apunta, porque no es lo mismo un candil que una lámpara. Ahora una lámpara me ayuda con los animales, porque uno se tira hasta cinco veces en la noche volteándolos”. Ya casi cuando se dispone a despedirse para continuar la búsqueda de los materiales que necesita para un rancho y desde su guaranda o lambada, como se le conoce a este medio tradicional de transporte tirado por un caballo, agrega: “No es lo mismo luchar 70 años aquí, que cuando cae un aguacero no hay quien se mueva, con un candil a tener una luz. Ahora esto es otro mundo”.

 

Al llegar llaman poderosamente la atención el panel rectangular y brillante sobre los techos de guano, cinc o cualquier otro tipo de cubierta. Allí encontré a Roberto Cruz Velázquez, un campesino de 76 años de edad, quien cuenta que en toda su vida solo había tenido la luz de los candiles, mientras que para la mayoría de los cubanos estos artefactos no son más que un mal recuerdo del llamado Periodo Especial, y agrega risueño: “Ya tenía tizne hasta en el cerebro, pero ahora han quedado por ahí, en algún rincón porque todo ha cambiado. Por eso mi hijo está esperando que le pongan el suyo”.

 

acto campLa casa de Roberto Cruz.Esta alternativa energética ha tenido muy buena acogida por parte de los pobladores de Santa Rita, según me comenta Arístides Ramírez San Juan, el delegado, pues incluso aquellos que al inicio no estuvieron de acuerdo ya han solicitado la instalación del panel en su vivienda, lo que sumará un total de 18 familias que podrán disfrutar del alumbrado eléctrico.