Ada Luisa Calixto Ocampo es una apasionada maestra de la educación primaria del poblado de Buenaventura que en vez de dedicarse al descanso por su avanzada edad insiste en permanecer en las aulas junto a sus alumnos, “no concibo una hora de mi vida sin el contacto con mis niños, me llaman en la calle y me piden que regrese porque por estos días estuve de certificado médico, ya me recuperé y vuelvo con la energía necesaria para responder a las exigencias educativas” dice visiblemente emocionada.
“Tengo 70 años y de ellos 53 en el magisterio, comencé muy joven y antes de hacerme maestra alfabeticé en zonas rurales del municipio donde conocí de cerca el valor de personas que gracias a la campaña lograron leer y escribir, se les abrió la luz del saber,” enfatiza.
Aníbal Laguna pertenece a otra generación de educadores, “llevo 38 años en las aulas como profesor de Educación Laboral, es una asignatura muy valiosa para la formación más completa del alumno porque reciben teoría y práctica sobre labores en madera y metales que les son útiles para sus carreras y la vida cotidiana,” explica.
“En esta profesión se necesita más comprensión de la familia, el seguimiento a sus hijos porque no hacemos nada si dejamos una tarea y al otro día el educando regresa con el estudio independiente sin realizar, o por ejemplo el uniforme escolar incorrectamente usado, en eso hay que insistir,” expresó
“Pienso que el mejor regalo en esta jornada del educador está en que mis muchachos sean ejemplos en el conocimiento y en la educación cívica, y que digan a viva voz los vecinos, la familia ¡Orgullosos estamos, ahí van los alumnos de una escuela que forma para la vida!,” concluyó.
