Una joven del barrio de Las Calabazas firma el juramento de ser fiel al concepto de Revolución. Foto: Yanelis Martínez.Una joven del barrio de Las Calabazas firma el juramento de ser fiel al concepto de Revolución. Foto: Yanelis Martínez.Las Calabazas, un barrio campesino del municipio de Calixto García, desde hace unos días muestra un rostro diferente.

El semblante de sus habitantes revela dolor, tristeza; el silencio solo es interrumpido por los vehículos que transitan por la carretera central. Muchos cuando lo supieron no querían creerlo, se resistían a la noticia porque sencillamente en Cuba nadie estaba preparado para la pérdida física del Comandante, del Líder de la Revolución Cubana.

Muchas han sido las muestras del dolor de estos pobladores. Los de más años cuentan historias de cómo era su vida antes de 1959 y todo lo que cambió después de que el Comandante mandó a parar, hombres y mujeres se sobrecogen ante la noticia y expresan cuánto significa para ellos; y los más jóvenes, como yo, agradecemos todo lo que hizo por nosotros, le agradecemos nuestra realización profesional. Los campesinos le agradecen la tierra, los niños el centro donde comienzan a tejer sus sueños.

Las banderas ondean en hogares, centros de trabajo o estudio; surgen poemas, décimas, dibujos; muchos tienen sus ojos enrojecidos y a algunos se les hace un nudo en la garganta, no pueden pronunciar palabra ni aguantar el llanto.

Por eso han acudido todos hasta la escuelita rural del barrio para ratificar el concepto de Revolución que nos legara en el 2000 y que ahora, más que consigna, será nuestro guía, nuestro impulso en la continuidad de nuestros logros. Una anciana de más de 60 años refirió que si solo debía firmar una vez, porque Fidel se merecía una no, sino todas las firmas del mundo.

Muchos han sido los que me han detenido en estos días para preguntar por la hora en que la caravana atravesará este pedacito de Calixto García, de Holguín, de Cuba. Allí estarán el próximo viernes, a ambos lados de la carretera central, para decirle un ¡Hasta siempre Comandante! a la caravana que transporta sus cenizas hasta la heroica Santiago.

Y no podía ser de otra forma en un barrio de tanta historia, que heredó la rebeldía de la prefectura mambisa que acogió en las guerras de independencia, de los combatientes que desde la clandestinidad ayudaron a los barbudos. Las lágrimas se convierten en convicción de seguir adelante porque Fidel no ha muerto, Fidel ha iniciado el trayecto hacia la eternidad.