Foto: Ricardo Gual.Por cuarta ocasión estará el Comandante en Jefe Fidel Castro en el más occidental de los municipios holguineros. Esta vez para recibir el último adiós de los hijos de una tierra que fue abonada con sangre mambisa y rebelde durante los diferentes procesos de liberación nacional.
El municipio que se honra con el nombre del General de las tres guerras de independencia, Calixto García Íñiguez, ha tenido la presencia del líder invicto de la Revolución cubana en tres ocasiones; la primera, aquel tres de enero de 1959 cuando al frente de la Caravana de La Libertad recorría la isla desde Santiago hasta La Habana.
La segunda vez ocurría en octubre de 1963; el huracán Flora arremetía contra el Oriente cubano y Fidel parte desde la capital para ponerse al frente de las acciones de socorro y salvamento; en el kilómetro 734 de la carretera central un puente sobre el río La Rioja había colapsado por la fuerte crecida.
El anfibio en el cual viajaba no soporta la crecida y es arrastrado por la corriente contra un árbol, el cual le sirve de sostén hasta que varios lugareños le prestan auxilio; todos los tripulantes son salvados y una vez llegados al otro lado del afluente continúan camino hasta las riberas del Cauto.
En la década del setenta son construidas a lo largo del país varias escuelas en el campo para preparar estudiantes en las enseñanzas secundaria y preuniversitaria mediante la combinación estudio-trabajo. Como verdaderos colosos se erigían recintos estudiantiles que cambiaban la fisonomía de nuestros campos.
El 10 de junio de 1973 llega el Comandante en Jefe al primer plantel construido en lo que luego sería el amplio plan de escuelas en el campo de este territorio. En la escuela secundaria básica Bartolomé Masó Márquez, del barrio de Guaramanao, se reúne con estudiantes, profesores y trabajadores e inaugura oficialmente el centro que diez meses atrás había abierto sus puertas a más de 500 adolescentes, prácticamente niños de toda la provincia de Holguín.
Este dos de diciembre los calixteños tendremos por cuarta vez a Fidel entre nosotros; le daremos el último adiós, lo despediremos con todo el amor y el cariño de un pueblo que, inspirado en su ejemplo, continuará el camino de la libertad; de un pueblo que por estos días se ha vestido de luto, ha llorado y ha ratificado su compromiso con la Patria y su Revolución. Lo abrazaremos una vez más y le diremos: ¡Hasta siempre, Comandante!
