Con nostalgia y dolor te vemos partir para la gloria eterna adonde van los buenos, a donde van los grandes. Con tu paso firme y certero te vimos cabalgar por este pedazo de tierra holguinera, como lo hiciste aquel enero victorioso en que tu pueblo enardecido te recibía con vítores, cantos y banderas.
Hoy lo haces nuevamente y encuentras a tu paso una vez más el mismo pueblo que te ama y agradece por tantas glorias vividas. Hoy los cantos son de dolor y tristeza por tu partida física, pero llenos de esperanza y de amor como nos inculcaste.
Tu voz resuena a cada instante y se escucha en el clamor infinito de que “Vivas por siempre Fidel”. Cuba entera te llora y te aclama, aclama al hombre que vino del pueblo y se hizo pueblo, porque eso eres tú Fidel: gloria, eternidad, grandeza, Patria.
Porque aquí te quedas Comandante eterno, porque hombres de tu estirpe no mueren, se multiplican. Comandante eterno de ti aprendimos cada día. Nos enseñaste a ser fuertes y a resistir. Nos inculcaste el deber sagrado de la Patria. Nos mostraste el camino seguro. De ti aprendimos a luchar y a vencer. Por ti conocimos el valor del decoro y la dignidad. Y de ti aprendimos a tener fe y a confiar.
Bastaba solo una palabra tuya para convertirla en deber, en compromiso. Dijiste que harías una Revolución y la hiciste, que devolverías a Elián a su familia y lo lograste, dijiste que Los Cinco volverían y volvieron. ¡Cuánta luz, cuánto empeño, cuánta certeza!
Por eso Comandante, hoy vas en marcha indetenible hacia la eternidad.Porque tu gloria es luz, es guía y es esperanza, porque tu voz firme y serena interrumpe el silencio que deja tu partida en el camino a la inmortalidad, para saberte eterno.
Comandante Guerrillero, amigo, Guerrero de mil batallas, aquí quedas en tu pueblo, con tu gente humilde como tú lo fuiste, y al que le diste una Revolución como tú mismo dijeras para los humildes y por los humildes.
Hoy vuelves triunfante a Santiago, tu Santiago, a la montaña donde comenzaste tu lucha guerrillera, allí quedarás por siempre irradiando tu luz, y aquí estará tu pueblo porque no hay adiós. Aquí siempre estará tu pueblo, firme y fiel a su Patria, a tu ejemplo, a tus doctrinas como tú nos enseñaste, siempre presto a decirte: Comandante en Jefe ¡Ordene!
Desde lo más profundo del corazón te decimos: “Gracias por todo, Fidel”.
