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Eleuterio Chumaceno atiende a una paciente en el municipio holguinero de Calixto García. Foto: A. HernándezEleuterio Chumaceno atiende a una paciente en el municipio holguinero de Calixto García. Foto: A. HernándezEleuterio Chumaceno Ramos es un médico boliviano formado en Cuba. A sus 27 años de edad ve realizados sus sueños profesionales y familiares en esta Isla.

En el consultorio del Reparto Jardín, en el poblado de Buenaventura, este emprendedor joven, natural del departamento de Santa Cruz, gana la admiración y el respeto de la comunidad y sus homólogos por su profesionalidad y ternura en su noble empeño.

¿Cómo descubres tu motivación por la Medicina?

Desde pequeño siempre me gustó ayudar a los demás. Cuando postulé para el ingreso a la universidad en Bolivia me incliné por dos opciones: la primera estudiar Medicina y la otra Agronomía. Me otorgaron la segunda opción que no era mi preferida, pero sí tenía relación conmigo porque provengo de una arraigada tradición familiar campestre. En ese momento no pude tomar otra decisión que iniciar el estudio de Agronomía por mi limitada situación financiera. Un día, por esos azares de la vida, a través de la radio escuché los requisitos para estudiar en Cuba y comencé con los trámites que me permitieron el 25 de agosto de 2005 llegar a este maravilloso país para cumplir con mi anhelo.       

¿Cómo recuerdas la bienvenida en el barrio y, en especial, la familia que humildemente te acogió como un hijo más?

Fue muy bonita la acogida. Me adapté fácilmente a esta tierra porque el clima es parecido al de mi pueblo boliviano y la familia es muy comunicativa, me acogió como un hijo y me sentí como en casa. Al principio la comida me dio un poco de trabajo, pero me fui adaptando.

Los años pasan rápidos opinan muchas personas, pero, en tu caso particular, ¿qué han representado estos 6 años dedicados a la Medicina?

He tenido que estudiar mucho, uno se acostumbra. Cuando inicié los trámites para estudiar Medicina en Cuba todo fue muy apresurado, no pude casi ni despedirme de mi familia y vine aquí cargado de sueños, metas y los cumplí gracias a los excelentes profesionales cubanos que nos acogieron con mucho amor y lo que hoy somos se lo debemos.

¿Qué sentiste cuando regresaste a tu país y le mostraste a tu familia el título de Medicina?    

Todos se pusieron muy contentos con este título y estuve laborando más de 5 meses en las comunidades bolivianas ayudando a las personas humildes de mi país, pero luego me dieron la oportunidad de volver a Cuba para hacer la especialidad en Medicina General Integral y no lo dudé, porque amo estudiar, investigar y pienso que todo médico debe estar siempre actualizando sus conocimientos.      

¿Pero en esta tierra calixteña hay algo que marcó tu vida?

Sí, yo formé aquí mi familia. Tengo una adorable niña de 3 años, mi esposa. Por eso digo que tengo una parte de mi corazón en Bolivia y otra en Cuba. 

¿Cuéntame de tu experiencia profesional en la comunidad?

Trabajamos en el barrio partiendo de la prevención de enfermedades, aquí tenemos pacientes aquejados de Hipertensión Arterial, Diabetes Mellitus y otras enfermedades crónicas y nuestra labor es mejorar su calidad de vida y que se sientan satisfechos del servicio.  Siempre trato de que las personas estén a gusto y mejoren de salud y he aprendido con los cubanos a comunicarme y sentirme casi uno de ellos. 

¿Qué retos marcan en lo adelante tu vida profesional?

Concluir satisfactoriamente mi primera especialidad y si me dan otra oportunidad para estudiar sería maravillosa y poder algún día volver a mi tierra para darle la mano a la gente humilde de mi país.  

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