El Doctor Luis Ojeda (de pie) durante un encuentro con la prensa calixteña. Foto: Aleaga (archivo) El Doctor Luis Ojeda (de pie) durante un encuentro con la prensa calixteña. Foto: Aleaga (archivo) Como un éxito que hermana a dos pueblos por la salud de sus hijos calificó el doctor calixteño Luis Ojeda Fernández la misión “Más Médicos” que hace más de un año tiene el privilegio de integrar como especialista de la atención primaria de salud.

Luego de 13 meses de ininterrumpido quehacer en Brasil este galeno con experiencia en otras misiones y luego de un merecido descanso compartió vivencias sobre su labor.

Esta misión social tiene como objetivo la prestación de servicios en lugares intrincados de la geografía brasileña. ¿Cómo fue la acogida allí?

Fue muy buena partiendo de la humildad de la población del municipio de São Félix do Coribe, en el estado de Bahía, gente muy sencilla, afable y muy agradecida por la labor de los médicos cubanos. Como toda misión al principio es difícil, hay que adaptarse al lugar, la lejanía de la familia, pero uno se sobrepone y así salimos adelante. 

¿Muy difícil el trabajo en la comunidad?

El trabajo allí tiene sus particularidades. Cada mañana recorremos cerca de 54 kilómetros para llegar a la comunidad de Agueña donde está ubicado el consultorio médico donde laboramos. Allí trabajamos sobre todo en la prevención, control de enfermedades transmisibles, y tratamos con mucha frecuencia enfermedades como las chagas, leishmaniasis que con un manejo adecuado en la atención primaria pueden evitarse.          

¿Cuánto te ha aportado profesionalmente esta misión?

Me ha aportado mucho profesionalmente, pero además humanamente nos hace crecernos y constatar una vez más las fortalezas del sistema de salud cubano. “Más Médicos” es una misión que reafirma la valía de Cuba para el mundo y eso lo palpamos a diario con las muestras de cariño y agradecimiento que nos llegan de esa gente humilde.  

¿Qué es lo que más te impresiona de los brasileños?

Me impresiona mucho ver cómo los brasileños se asombran por la prestación de los servicios y la manera, yo diría, inherente de los médicos cubanos de llegar al paciente; ese humanismo, la jovialidad, la preocupación por los demás, que es algo que caracteriza a los cubanos.

 Y el idioma, ¿cómo te las arreglaste para aprender el portugués?

En un principio pensé que el idioma sería una barrera, pero con los cursos que recibimos y la práctica, sobre todo, pudimos sobreponernos y ahora se nos hace más fácil.

¿Coméntanos de algunas de esas experiencias que te han marcado la vida profesional en Brasil?

Realmente hay muchas historias por contar, pero siempre recuerdo al niño Josué de 4 años de edad con una Leishmaniasis visceral ya había sido atendido en varias ocasiones, sin embargo cuando llegó a mis manos su cuadro de salud estaba muy deteriorado. Rápidamente lo examinamos, detectamos la enfermedad y le pusimos el tratamiento adecuado y se fue recuperando. Hoy su familia lo agradece mucho y realmente con un buen examen físico y algunos complementarios este pequeño no hubiera pasado situaciones tan difíciles.        

¿Para ti qué es lo más difícil en una misión social como esta?

La atención a los pacientes siempre es un reto por las peculiaridades de cada cual e incluso por las patologías a que nos enfrentamos, muy diferentes a las que existen en Cuba, sin embargo la lejanía de la familia para mí es lo más difícil.

¿Retos futuros?

Concluir con éxito la misión, me restan todavía 2 años y volver a mi patria con el deber cumplido y la disposición de servir a mi gente donde sea necesario.      

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