Mario Díaz. Foto: Marta Rodríguez.Mario Díaz Escalona ya rebasa los 75 años de edad y siente la satisfacción de compartir con los amigos de su época: “Estoy hace más de un año en este círculo de abuelos, aquí en el barrio de La Escondida.
“Me dio un poquito de trabajo adaptarme porque yo estaba acostumbrado a estar en la casa y me dolía todo el cuerpo, porque los años no perdonan y a veces iba de la casa a la bodega y de la bodega a la casa, para hacer los mandados”, nos contó este fervoroso combatiente de la Revolución cubana en el holguinero municipio de Calixto García.
“Poco a poco sentía como que estaba perdiendo las fuerzas y de verdad que me sentía viejo, viejo, pero un día me visitó la profesora Liudmila Velázquez Torres y me convenció para que me sumara a un grupo de abuelos que varios día de la semana vienen aquí y se reúnen para hacer ejercicios.
“Yo los veía y me decía, después de viejos haciendo piruetas y fíjate vine y me quedé, porque este baila que baila, y sube y baja me ha gustado y lo bien que me va, no me duele nada, me siento nuevo”, cuenta Mario Díaz, quien forma parte de este grupo de personas de la tercera edad que agrupa a más de 20 abuelos.
“Ya ni la presión arterial me falla, te digo que ni los medicamentos me tomo, pues también viene la doctora del consultorio y nos chequea y nos dice que estamos enteros”, sonríe satisfecho y me asegura: “Que no se entere mi hijo que cumple misión en Venezuela, me puedo volver a casar”.