Ramona Zaragoza es una humilde mujer muy ligada a las tareas de la FMC, a su familia y hogar. Fotos. Díaz Grass.Ramona Zaragoza Velázquez a sus 68 años de edad siente que hace más de medio siglo su vida tuvo un giro que la convirtió en otra persona: “A los 13 años me integré a la organización que representa a la mujer cubana, por eso soy fundadora, muchachas como yo no dudamos y dijimos sí; mi familia era muy humilde del barrio de Las Guásimas a unos 8 kilómetros de Buenaventura,” expresó.
“En el gobierno del dictador Fulgencio Batista, señaló Zaragoza Velázquez, mi papá protestó por cosas injustas, y los guardias rurales lo torturaron delante de nosotros, eso no se olvida; llegó la Revolución y con ella la constitución de organizaciones que convocaron a unirse a la gente sencilla y trabajadora del pueblo, entonces empezamos a ser más libres”.
Las oportunidades que ofrecía la Federación de Mujeres Cubanas las aprovechó Marina Brizuela Torrejón: “Pude alfabetizarme gracias a la federación, defendió la igualdad de la mujer y las oportunidades para el trabajo, la superación; a partir de ahí desempeñamos roles sociales sorprendentes”.
“Soy dirigente de base desde hace 43 anos; estoy muy contenta, mis dos hijos constituyen mi orgullo: Yudit es licenciada en Economía, y Ernesto es trabajador no estatal, incluso dirige el sindicato en el que se agrupan sus colegas, y mi esposo tiene garantía salarial porque es jubilado ¡qué más puedo pedir!, exclamó emocionada.
Marina Brizuela, orgullosa de contribuir al trabajo de la FMC.
