Tarja que recuerda el inicio de la Guerra Chiquita en el localidad de San Lorenzo. Fotos: Aleaga.El viaje marcaba un nuevo reto en las rutinas de la gestión del contenido de la información pública de cada uno de los redactores-reporteros de prensa y sus directivos, que esta vez les ofrecerían experiencias alentadoras de amor y dedicación al trabajo. Se iniciaba así lo que sería una nueva aventura periodística por intricados parajes.
El Cruce de Mir marcó el límite del recorrido por la Carretera Central desde Radio Juvenil, para tomar hacia el norte en busca de uno de los puntos de interés en esta ruta por la memoria histórica de ayer y de hoy.
Los Itabos de San Lorenzo resultó, por múltiples razones, el primer contacto intencionado del Ejecutivo de Prensa; en este lugar el entonces brigadier Belisario Grave de Peralta junto a otros patriotas se alzaron para dar continuidad a la lucha por la independencia, conocida como la Guerra Chiquita, los antecesores de las actuales familias de apellidos Reyes, Acosta y Garayalde, aún residentes allí, apoyaron el alzamiento desde la Prefectura.
En este mismo lugar se ubica la oficina socioadministrativa de la Cooperativa Agropecuaria Guillermón Moncada que asume nuevas estrategias para vencer los obstáculos que representa no disponer ahora del servicio del Instituto de Recursos Hidráulicos, pero los bríos de esos hombres no se han detenido y ahora otros granos germinarán en las tierras donde crecieron los sembradíos de arroz.
Con los pioneros, hijos de campesinos y cooperativistas de la zona, y los maestros que llegan para trasmitir la luz del saber conversamos; supimos de los más de 40 años de experiencia de Aracelis Pérez Escalona que ahora sirve en la formación de las primeras habilidades de dos niños de la enseñanza preescolar y conocimos al joven Javier Reinaldo Bacallao, maestro de noble carácter como para tratar con niños de los primeros grados y quien parece estar hecho ya un educador de futuro.
El barrio de Los Itabos nos permitió una estancia acogedora la que se complementó en la Sala de Televisión, construida desde hace ya 15 años, cuando el barrio no disponía del servicio de electricidad, pero al paso del tiempo la iniciativa de sus trabajadores la mantienen viva entre los vecinos. La decisión de celebrar allí el acto por la efemérides de creadas esas instituciones, muestra cuanto se hace a favor de la cultura en esa comunidad rural.
Encuentro en la Sala de TV.
Desde una colina es posible divisar el fértil valle de suelos pardos, donde se ubica San Ramón, comunidad de trabajadores y campesinos. Allí visitamos un lugar muy especial, la escuela Clodomira Acosta Ferrals, donde se conjuga la entrega de jóvenes y experimentados maestros, lo cual complementa la dedicación de la Instructora de Arte Yaliet Ricardo, según demostró la presentación artístico-cultural, cuyos protagonistas fueron los niños.
Varias manisfestaciones del arte nos mostraron los pioneros y maestros de esa escuela, entre ello una muestra gráfica de la obra del Comandante Fidel Castro con motivo de la celebración de su noventa cumpleaños, todo suficiente como para haber hecho avanzar el reloj hasta pasadas las doce del mediodía, cuando decidimos continuar la travesía.
Escuela del barrio campesino de San Ramón.
Retomamos el vehículo, por cierto el más apropiado medio de transporte para poder sortear los obstáculos de caminos de tierra erosionados por el drenaje fluvial y el avance incontenido de plantas invasoras que amenazan por detener la marcha hacia Santa Inés, uno de los más importantes hatos ganaderos fundados desde la colonia.
En esas condiciones marcharon hacia esos lugares, laboriosos y emprenderos hombres en busca de fortuna. Jorge Cruz Leyva, entre otros, inició la aventura de liberar las áreas de pastoreo del intenso marabú, sin disponer de los productos químicos que le permitiera aniquilar esa maleza, la que al paso del tiempo ha vuelto a rebrotar con más fuerza.
La voluntad no se quebranta en la mayoría de estos hombres; a pesar de los obstáculos, ya acumulan un incipiente patrimonio ganadero de miles de litros cada año y decenas de toneladas de carne bovina.
“Aquí nadie nos visita”, dijo con voz mutilada Jorge Cruz, “ustedes nos honran y nos dan fuerza para seguir batallando, esperamos la electrificación del lugar para montar la maquinas forrajeras y los sistemas de riego con lo que será posible sostener el verdor de las áreas de kingrass y arbóreas que pueden contribuir a una alimentación mejorada para la sostenibilidad de la producción lechera todo el año.”
El diálogo informal enriqueció el encuentro entre labriegos y reporteros que luego de degustar un sabroso ajiaco criollo, regresan a la redacción con las grabadoras repletas de historias y nuevos testimonios gráficos que enriquecerán los contenidos de la comunicación pública en la emisora Radio Juvenil y su Sitio Web, experiencias tomadas en este recorrido enmarcado en el Día de la Prensa Cubana como homenaje a Patria y a su fundador José Martí.
