Los imperativos de una economía que demanda el aporte de los productores para contribuir a que el país invierta menos en la compra de alimentos a los altos precios del mercado mundial encuentran respuestas entre los campesinos del municipio holguinero de Calixto García.
Néstor Batista Velázquez, asociado a la Cooperativa de Créditos y Servicios Julio Sanguily, ubicada en el Consejo Popular de Guramanao, constituye uno de los más emprendedores labriegos de esa entidad, un buen ejemplo de cuando se trata de asumir nuevas metas en la producción de alimentos y otros renglones que contribuyen a la economía del país.
Con orgullo habla de los cuarenta litros de leche fresca que cada mañana llegan desde su finca a la bodega del barrio de Guramanao Adentro, con lo cual sustituye el alimento elaborado industrialmente, cuyo precio en el mercado mundial supera los 2 mil dólares la tonelada, y que hoy reciben equitativamente cada niño menor de siete años y otras personas con dieta médica, a un precio de 25 centavos el litro.
“Este es mi mayor preocupación como ganadero, lograr que mis vacas den la leche que me demanda la Empresa de Comercio todo el año y principalmente durante los períodos en que la producción merma porque la leche destinada para la industria puede oscilar en cantidad y no pasa nada, pero a mí no se me puede quedar un solo niño sin su litro del alimento. Este año tuve que distribuir leche hacia otras bodegas porque otros ganaderos tuvieron que soltar la vacas para protegerlas de la muerte”.
Batista Velázquez es un buen ejemplo en la diversificación de la producción. En su finca crecen compactos sembradíos de plátano, yuca y boniato, pero sobresalen por su naturaleza las plantaciones de guayaba, con un contrato ascendente a las 110 toneladas, que serán destinados a la industria para la producción de jugos, conservas y pulpas de la nutritiva fruta.
“En períodos de cosechas, cuado tengo más urgencia en la demanda de fuerza de trabajo y mis dos hijos y yo no podemos resolver los problemas contrato a personas del barrio que necesitan de empleo, principalmente en el laboreo del tabaco y la recolección de guayaba, porque no es concebible perder un solo fruto.”
Atractivo contraste con el entorno de la finca de este campesino ofrece una edificación de elevado techo, en cuyo interior reciben el procesamiento natural poco más de 120 quintales de tabaco, renglón que mucho aportará a la economía familiar y a la de nuestro país porque sus hojas tienen la mejor calidad para la fabricación de los “puros” cubanos.
Néstor Batista fue beneficiado al recibir en usufructo cerca de 14 hectáreas donde hoy pastan no sólo sus vacas de ordeños, sino también ovinos y aves de corral en un entorno de equilibrio entre el hombre y la naturaleza.
