La frutas de Lorge. Foto: Artemio Leyva.Relata el cuentero popular que cierto día el labriego llevó a pastorear su cabra al sembradío de guayabaa y luego de seleccionar el espacio de mayor pastizal ató el animal a una de las ramas más próximas al suelo, sin percatarse de la novedad que le esperaba,
Transcurridas algunas horas, vuelve el pastor en busca de su cuadrúpedo, cuando se percata que el mismo colgaba al punto de la muerte a una altura media del arbusto, lo cual le causó asombro, sin encontrar respuesta inmediata al suceso.
Luego de examinar el escenario, el sorprendido pastor percibe contiguo al lugar una inmensa guayaba, la cual se había desprendido del gajo donde resultó atada la cabra. Esta escena al estilo de Onelio Jorge Cardoso y su personaje Juan Candela, nos acercan a la magnitud de los frutos que cosecha Lorge Urquiza, no tan grandes como el de la narración, pero más veraces a lo posible por su tamaño.
Lorge Urquiza, integrante de la cooperativa Carlos Manuel de Céspedes, ubicada próximo a San Agustín de Aguarás, resulta un experimentado productor de frutas, entre ellas los cítricos, en cuya finca cosecha el limón con maceta de frutos que promedian 10 unidades, poco frecuente luego el azote de las plagas a las plantaciones citrícolas de las zonas aledañas.
En el diálogo con el laborioso labriego afirmó: “El cultivo de frutas y cítricos es muy necesario para la alimentación por los nutrientes que aporta, pero la siembra de árboles frutales exige de disciplina en el momento de cultivarlas como es la poda en luna menguante, la limpia de malas hierbas y la fumigación, si es visible alguna plaga o enfermedad.”
Lorge Urquiza se siente orgulloso de sus frutos de guayaba, de limón y mango, además de que sus suelos resultan muy fértiles como lo es el amor y dedicación con que los siembra.
