Cítricos cubanos. Foto tomada de giron.cu La desaparición del Consejo de Ayuda Mutua Económica como resultado del derrumbe del socialismo en Europa del Este y la Unión Soviética ocasionó un impacto negativo en la producción citrícola cubana, uno de los rublos con los que se sostenía el intercambio comercial.
La falta de insumos, maquinarias y combustibles acrecentaron los efectos de la crisis al punto de que las plagas y enfermedades provocaran la desaparición del follaje y los niveles de producción fueron reduciéndose al mínimo.
Varios años trascurrieron sin que se avizorara una posible reanimación de las plantaciones de cítrico, pero no fue hasta la celebración del Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba que se incluyó como uno de los lineamientos de la política económica y social de la Revolución.
La Empresa Agropecuaria Jíquima, ubicada en el poblado de igual nombre en el municipio holguinero de Calixto García, inició en el año 2010 el desbroce de las vetustas y plagadas plantaciones como parte de un proceso inversionista que incluyó la capacitación de los técnicos y los trabajadores que debían iniciar la recuperación de los deteriorados sembradíos.
Viveros tecnificados en la Empresa Jíquima. Foto: Artemio Leyva.El paso más firme de la reanimación citrícola se da con la apertura de los viveros tecnificados, informó el ingeniero Roberto Rodríguez Ramírez, subdirector de técnica y desarrollo en la Empresa Agropecuaria, donde ya se obtienen plantas sin vestigios de plagas a partir de un riguroso sistema de protección fitosanitaria y tecnología de casa de cultivo protegido.
Explicó el ingeniero que los muestreos realizados por especialistas hablan de la excelencia de los viveros tecnificados de la Jíquima, considerados entre los mejores a nivel de país, en los que labora un colectivo que asume con responsabilidad y sentido de pertenencia este proyecto que hará posible que los naranjos en esta zona vuelvan propagar su característico aroma.
La Cooperativa Víctor Escalona iniciará la siembra de 10 hectáreas de naranjos para lo cual preparan el suelo de acuerdo a las normas fitosanitarias que permiten liberarlo de vestigios de plagas y enfermedades para lo cual se someten las futuras áreas de cultivo a muestreos periódicos.
La reparación de las micropresas de La Jíquima y La Virginia está incluida entre las inversiones en marcha para garantizar las fuentes de agua que permitan mantener el riego localizado en 500 de las 700 hectáreas de cítricos que deben ser plantadas en esa entidad.
La reanimación de las plantaciones de cítrico se incluyen en la estrategia de recuperación económica del país, proceso sujeto a las condiciones globalizadas del mercado del cítrico y del bloqueo que sostiene el gobierno de Estados Unidos, que limita al país de plaguicidas y otros insumos provenientes de entidades subsidiarias de empresas de Estados Unidos.
