Justino en Bolivia.Justino en Bolivia.Volver a su tierra boliviana y no encontrar a su padre en el aeropuerto de Santa Cruz fue sentir una extraña e inesperada ausencia, pero al abrazar a su madre, hermanos, sobrinos, la ausencia se hizo relámpago en el instante que Justino Velasco Quiroz mostró a su familia su diploma de graduado de la Escuela Latinoamericana de Medicina.

Ya no era el menor de los hermanos, era el doctor que al llegar de La Habana llevó sus conocimientos hasta el Centro de Salud 18 de Marzo, en la villa Primero de Mayo, y allí tuvo a su cargo veinte partos en tres meses de servicio social. El médico también atendió casos de tuberculosis, dengue, paludismo, al dedicar diez horas de cada día a la misión humanista de salvar.

Justino afirma: “Tenía la vocación de ser comunicador  social, pero un día vino mi padre con la oferta de estudiar medicina en Cuba  y no lo pensé dos veces, luego fue un largo viaje que me llevó a la experiencia más importante de mi vida, porque en un humilde pueblo de campo llamado Buenaventura me recibieron como si fuera un héroe, allí tuve una familia,  que me atendió mejor que a sus hijos. Allí conocí el amor y tuve mi hija, y tan lejos de casa y de los míos,  despertó definitivamente  la necesidad de ser un misionero de la vida y un guerrero contra la muerte. Por eso mi sueño se hizo realidad al ser un comunicador social de las ciencias médicas y  un ser dotado del instrumental científico y psicológico para aliviar los dolores y devolver la sonrisa a los que sufren ¿Se puede pedir algo mayor en esta vida?”

Justino sabe que hay honores en la vida de un hombre y uno de ellos es ser agradecido. Hay glorias que se comparten en la intimidad y una de ellas es mirar atrás y ver lo que se nos ha dado y que uno quisiera reciprocar, pero quien siembra su corazón en la tierra para ser un árbol tendrá sus frutos y quien ayuda a curar la herida de este mundo será un hombre amado ¿Se puede pedir algo más en esta vida?

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