panes-cuba.jpgSu oficio lo aprendió cuando apenas era un niño y siguió apegado aquello que en un principio era un juego, quizás una muchachada, porque quería sentirse útil.

Así comenzó Antonio Brizuela Labarta, primero de ayudante, luego pasó a formar parte de la entonces panadería-dulcería ubicada en el Consejo Popular de San Agustín de Aguarás, hoy combinado Nereida González, muy reconocido por la calidad de sus ofertas en el holguinero municipio de Calixto García. 

El pequeño Tonín, como le llaman cariñosamente sus coterráneos, comenzó haciendo dulces, la llamada repostería que tanto le fascinaba y bien aprendida por sus tíos. Los sabrosos panqueques, mantecados y dulces finos fueron su debut hasta que decidió explorar otros terrenos y comenzó las labores de hornero,  duras por el uso de la leña, sobre todo en la madrugada cuando a penas contaba con 18 años.

Así fue creciendo el pequeño Tonín, entre el calor de los hornos, las largas jornadas para elaborar panes, pasteles para cumpleaños, y ahora como una minindustria, líder en la elaboración de mermeladas, raspaduras y otras producciones. 

El emprendedor Antonio Brizuela Labarta es exigente si de calidad se trata, porque la satisfacción mayor asegura “está en ver con gozo cómo se disfruta del alimento”. Ese es su premio en esta humilde labor de más de 25 años entre estibas de harina de trigo y el aromático olor que desprenden sus deliciosos dulces.