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El magisterio se nutre de docentes como Yaumaris Domínguez Lafita, una joven de apenas 23 años de edad que labora en el Centro Escolar “Rigoberto Mora Aguilera” del poblado de Buenaventura, “mi familia me apoyó en la decisión que tomé de hacerme maestra, y actualmente me ayudan en mis quehaceres para que prepare con calidad mis clases.
Trabajo con segundo grado, este es mi primer año de servicio, pero tengo la experiencia de la práctica preprofesional en la que aprendí mucho pues a la vez que asistía a las aulas como alumna daba clases a educandos de primaria,” dijo.
Elba González González imparte docencia en el mismo grado de yaumaris, “tengo 46 años de experiencia, me jubilé pero continué en las aulas de este ciclo; ella es muy responsable, estudiosa, gusta prepararse y estar continuamente en la búsqueda de bibliografía para estar actualizada y que sus clases sean creativas, también el colectivo la aconseja y estimula. Estoy muy contenta de que una muchacha tan joven haya tomado con tanta seriedad su profesión,”expresó.
Sara Valdés Alarcón es la jefa del primer ciclo en ese centro escolar, “la preparación metodológica la hacemos de manera conjunta, pero aquí no prevalece una opinión, no, compartimos, discutimos, discrepamos, y al final arribamos a conclusiones que enriquezcan la clase, la motivación. No se trata de que el maestro sea un papagayo en el aula, el asunto está en que el alumno aprenda, que decodifique el mensaje e incorpore el contenido a su vida diaria. En esa dirección Yaumaris es muy responsable, gusta de ser inconforme con lo aprendido y con lo que tributa a sus niños. Las visitas realizadas a sus clases y su desarrollo posterior confirman lo que decimos,” manifestó esta maestra con 22 años de experiencia en el sistema de enseñanza aprendizaje de la educación primaria.
Yaumaris es licenciada en educación primaria, especialidad por la que siente un amor considerable pues le fascina educar a los alumnos, “sobre todo del primer ciclo; es que están en una edad maravillosa, son como esponjas que se pueden moldear desde bien temprano; con ellos tengo una comunicación abierta al igual que con la familia, y todo eso favorece el aprendizaje y la formación de mis niños,”señaló finalmente esta joven maestra enamorada desde apenas una adolescente de una profesión que enaltece y honra.