Locales

cultivo_tomate_jiquima.jpgLa industria de procesamiento de frutas y vegetales encuentra en los campos del municipio holguinero de Calixto García una importante fuente de suministros de materias primas cuando, con la arrancada del  mes de marzo, iniciara el pico de la cosecha de tomate favorecida por condiciones climáticas apropiadas para el cultivo de esa hortaliza.

Con el inicio de  la temporada de siembra del tomate en este territorio fueron plantadas poco más de 30 hectáreas, muchas de las cuales resultaron afectadas por las lluvias de los meses de noviembre y diciembre, pero el brío emprendedor de los agricultores hicieron posible renovar las plantaciones en enero. A partir de entonces con el descenso de las temperaturas el clima resultó más favorable, por eso la cosecha se prolongará hasta abril.

Adalberto Rubet Rubet, director de la Unidad Empresarial Comercializadora de la Producción Agropecuaria en el municipio de Calixto García, en sus múltiples ocupaciones de cada día ha tenido que priorizar la compra-venta del tomate ante los riesgos de pérdida en los campos: ” Para  marzo  fueron contratados con los productores 80 toneladas de ese fruto  y a 20 días de trascurrido el mes el acumulado supera las 200, lo cual junto a los resultados de otros territorios ha creado dificultades para asegurar los envases que permiten la transportación con destino a la industria Turquino de Holguín, cuyas capacidades no permiten asimilar estos altos volúmenes de recolección.

Al verse limitada la industria holguinera para asimilar los altos volúmenes de tomate, hemos tenido que buscar otros destinos en la provincia de Las Tunas y Camagüey, destaca Rubet Rubet, que ha permitido asimilar las exigencias de los productores que han visto en riesgo su cosecha, la cual debe continuar aportando tomate hasta abril para completar un acumulado superior a las 300 toneladas.”

Adelmo Rodríguez es uno de los productores de tomates perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios  Juan Manuel Romero, ubicada en las inmediaciones del poblado de Buenaventura, que ha visto florecer su sembradío como pocas veces: “Con las precipitaciones de enero sembré las posturas que vi crecer vigorosamente con apenas un riego  y sin aplicación alguna de fungicidas y plaguicidas ya que mostraban una sanidad vegetal envidiable, el problema estuvo en el momento de la comercialización ya que no existía disponibilidad suficiente de envases para transportar el tomate desde el campo hasta la nave central, pero en la marcha aparecieron las soluciones alternativas que han impedido pérdidas significativas del vegetal.”

Hoy la minindustria familiar se sustenta de ese nutritivo vegetal para conservar, en condiciones higiénicas favorables, la pulpa de tomate que contribuirá a ofrecer un mejor color, sabor y contenido nutritivo a las cenas de cada día hasta tanto vuelva la temporada venidera de este fruto, muy codiciado entre los cubanos que han visto decrecer los precios ante el empuje de la producción y las medidas mediadoras del Estado cubano para posibilitar que sean muchos más los que incorporen a su dieta las vitaminas de esta hortaliza.

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