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“La vida mía sigue siendo el campo, esos amaneceres y atardeceres en la campiña no tienen comparación, levantarse temprano a barrer los patios, echarle el maíz a las gallinas, el olor a rocío y a hierba, irse para el conuco o la finca a ayudarle al hombre, estar a la par de él en el momento pico de cada cosecha, son gratos recuerdos que guardo.
Todavía a mis 57 años de edad me voy todos los fines de semana para el monte como muchos le llaman y comparto con la gente mía que aún queda allí aferrada a la tierra,” así añora Ana Estrabao Carralero su vida de mujer rural; después de más de medio siglo de vivir en el campo tuvo que venir para el pueblo a cuidar a su madre.
Abandonó una forma de vida para tener que acostumbrarse a otra que no es la misma. “No hay fango, pero es mucho el bullicio, ya no escucho cantar el gallo por las mañanas, la vida es más agitada que allá adentro”, confiesa esta mujer que prefiere que le continúen diciendo guajira y no poblana.
“Para mi suerte cuando mi mamá vino para Buenaventura, hace casi tres décadas, trajo muchas costumbres, hizo en el solar de la casa un huerto de plantas medicinales y todos los días viene mucha gente buscando cualquier hierba, yo soy quien lo mantiene porque ella con sus noventa años y su demencia ya no puede”, destaca Estrabao Carralero.
En este holguinero municipio de Calixto García, territorio prácticamente rural, el trabajo en el campo continúa siendo el principal sostén económico de cientos de familias; trabajar la tierra, ordeñar la vaca, andar todo el día detrás de los animales sigue siendo una forma y un medio de vida, de él no escapan las mujeres.
Gracias a la Revolución y las políticas agrarias para mejorar la vida rural, las mujeres campesinas tienen las mismas ventajas que sus iguales urbanas, participan por igual en la vida política y social, están integradas a las organizaciones y si bien en sus manos se pueden apreciar las huellas de las faenas propias de su andar, se maquillan, se pintan, se planchan el pelo, se depilan y hasta bailan lo mismo un casino que un buen reguetón.
Este 15 de octubre, día de la mujer rural, es un buen momento para reconocer y destacar el papel de las mujeres rurales, esas que al igual que la calixteña Ana Estrabao siguen defendiendo la vida guajira, esa vida romántica, alegre, placentera y sana como ninguna otra.

Comentarios
r.a. fernandez - new york , NY
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