donald trump en la casa blanca molestoPor primera vez desde su surgimiento, la Cumbre de las Américas no contará con la asistencia del presidente de Estados Unidos, país que promovió la creación del mecanismo en 1994.

La vocera de la Casa Blanca, Sarah Sanders, anunció este martes que Donald Trump se quedará en Washington para «supervisar» los acontecimientos en Siria y el mundo, por lo que solicitó al vicepresidente Mike Pence que asistiera en su lugar a la VIII Cumbre de las Américas, planeada para el 13 y 14 de abril próximos en Lima.

Las reuniones hemisféricas surgieron como propuesta de los Estados Unidos durante el mandato de Bill Clinton, con el propósito de promover el libre comercio entre los países miembros.
La ausencia de Trump le asesta un golpe casi terminal a las Cumbres, ya de por sí controvertidas por sus escasos aportes a la región.

La renuncia el mes pasado del presidente anfitrión, Pedro Pablo Kuczynski, envuelto en un escándalo de negocios turbios, puso en entredicho la celebración del encuentro, cuyo tema principal es contradictoriamente la gobernabilidad democrática y la lucha frente a la corrupción.

A pesar del escenario adverso, Trump mantuvo la confirmación de su asistencia y los planes de llegar a Perú en su primera visita a América Latina.

El Congreso peruano aprobó un despliegue de medio millar de efectivos militares estadounidense y varios equipos bélicos como aviones y helicópteros para garantizar la presencia del mandatario, lo que generó una fuerte polémica en el país.

Las prioridades de su viaje, de acuerdo con fuentes del Departamento de Estado, incluían reforzar los ataques contra Venezuela, que fue excluida de manera unilateral del evento.

Sin embargo, ante la ausencia del presidente norteamericano, parecen más remotas las posibilidades de que la Cumbre de se utilice para singularizar a los países que no son del agrado de Washington.

Aunque Trump justificó su cambio de planes con la supuesta gravedad de la situación en Siria, donde se prevé una escalada del conflicto y la participación norteamericana, lo cierto es que la Cumbre se le fue yendo de las manos a Washington.

Cada día aumentaban los riesgos de desastre en la primera visita del mandatario a territorio latinoamericano.

Aunque el balance de fuerzas que encontraría Trump en Lima distaba mucho del bloque progresista que enfrentó su predecesor en la cita de Panamá, en el 2015, tampoco se podía descartar un frente común en varios de los temas de la agenda del mandatario norteamericano que más afectan a la región, como la migración, la política antidrogas y las restricciones comerciales.

En cuanto a la opinión pública, las intervenciones de Trump en que llama «asesinos y violadores» a los migrantes mexicanos o el calificativo de «países de mierda» utilizado contra Haití y El Salvador, no le hicieron ganar muchos amigos al sur del Río Bravo.

El cambio de política hacia Cuba, que refuerza la aplicación del bloqueo, también se avizoraba como un foco de tensión en una Cumbre que ya se había pronunciado a favor del restablecimiento de relaciones entre los dos países.

Trump habría apostado entonces por pisar seguro, quedarse en Washington, y enviar en su lugar a Pence, un personaje menos mediático pero que comparte la mayoría de las ideas reaccionarias de su jefe.

A partir de ahora no queda claro el futuro de las Cumbres de las Américas ante la ausencia del máximo representante del país que lo fundó y promovió activamente.