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cuba-eeuu-abajobloqueoLa nueva directiva de política hacia Cuba, dictada hoy por el presidente Donald Trump, representa un golpe contra la voluntad de amplios sectores en Estados Unidos que se muestran a favor de la continuidad del proceso hacia la normalización de relaciones entre ambos países.

En declaraciones a la ACN luego del discurso ofrecido esta jornada por Trump, el reverendo Joel Ortega Dopico, presidente del Consejo de Iglesias de Cuba, aseguró que el documento firmado por el inquilino de la Casa Blanca no responde a los deseos de los estadounidenses, cuyas visitas a la nación caribeña se dispararon en 2016 y en lo que va del actual calendario, debido a medidas del anterior mandatario, Barack Obama.

Cubanos y norteamericanos podemos hacer mucho por esta humanidad, no es lógico que existan leyes que impidan el acercamiento y esa voluntad de los pueblos, sostuvo el líder religioso. 

Denota falta de información y conocimiento sobre la realidad cubana, la soberanía y el derecho de este pueblo, apuntó en alusión al discurso de Trump, a la vez que lo calificó de “monólogo que no lleva a ninguna parte en pleno siglo XXI, cuando la humanidad llama al diálogo y a la búsqueda de soluciones civilizadas”.  

Durante su alocución desde el sureño estado de Florida, el mandatario confirmó que deroga la directiva de política para la normalización de las relaciones con Cuba emitida por Obama en octubre de 2016, y recrudece la aplicación del extraterritorial bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por ese gobierno a La Habana desde hace más de medio siglo.  

Trump también ordenó a su administración la suspensión de los intercambios “pueblo a pueblo” de manera individual, lo que permitía a los ciudadanos norteamericanos trasladarse a Cuba bajo 12 categorías generales, sin el auspicio de una organización.  

También entrevistado por la ACN, Raúl Rodríguez Rodríguez, director del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU), reflexionó que la nueva postura podría, a largo plazo, acrecentar las divisiones al interior de esa comunidad norteña, cuya mayoría se muestra a favor de la normalización de los vínculos.  

Según una encuesta reciente del Centro de Investigaciones Pew, que brinda información sobre problemáticas, actitudes y tendencias en EE.UU. y a nivel global, el 75 por ciento de los norteamericanos apoya las relaciones entre La Habana y Washington.  

Consideró que la derecha anticubana, la cual ejerce influencia en Trump a través del senador Marco Rubio y el congresista Mario Díaz-Balart -ambos republicanos-, va a seguir siendo disfuncional a los intereses de la política exterior de EE.UU. hacia Cuba.  

Esta supuesta comunidad muestra ahora su gran división, donde personas como Rubio y Díaz-Balart representan cada vez menos las aspiraciones de la mayoría de cubanos asentados en EE.UU., sostuvo el investigador.  

De acuerdo con Luis Fernández Tabío, profesor del CEHSEU, existen intereses positivos en relación con Cuba al interior de la sociedad norteamericana, como es el caso de congresistas, militares retirados, el empresariado y otros grupos que reclaman su espacio y muestran desacuerdo con lo establecido hoy por Trump.

El experto advirtió que, aunque la presentación del presidente de EE.UU. fuera “muy sonada, mediática, con frases fuertes y expresiones duras e hirientes”, a mediano y largo plazos, existen “elementos burocráticos y estructurales que deben gravitar a favor de acercar posiciones, tendencia que debe ser dominante”.  

En otros casos importantes, Trump ha hecho fuertes declaraciones y luego las ha adaptado a la realidad, agregó Fernández Tabío.  

Apuntó que los elementos estructurales de la política trazada por Obama, “tienen su peso relativo”, al existir intereses económicos crecientes, a los cuales se suman lo acordado sobre seguridad nacional y aspectos migratorios que no fueron tocados por la nueva directiva de política de Trump.  

Consultado por la ACN, el historiador Ernesto Limia Díaz, consideró que resulta lastimoso perder lo avanzado en los vínculos bilaterales, y que Trump no haya sido capaz de escuchar las voces de los cada vez más amplios sectores que abogan por un mejoramiento de las relaciones bilaterales.   

Lo sucedido demuestra que nuestro pueblo y lo mejor del estadounidense, tendremos que seguir luchando por un futuro mejor, sostuvo.

Subrayó que es inconcebible mantener una relación de enemigos porque determinados sectores beligerantes dentro de EE.UU. no acaben de comprender que Cuba tiene todo el derecho a ser soberana e independiente.      

Con el instrumento suscrito hoy, EE.UU. se opone a las convocatorias en Naciones Unidas y otros foros internacionales que apoyan a Cuba y piden el fin del bloqueo, limita las actividades económicas con empresas vinculadas a las fuerzas armadas y restringe las posibilidades de negocios con las empresas públicas de Cuba, donde labora la mayor parte de los ciudadanos de la Isla.  

Mantiene, sin embargo, que las entidades estadounidenses pueden desarrollar vínculos con el sector cuentapropista de la nación caribeña, y que los cubanos residentes en ese país podrán seguir visitando Cuba y enviando remesas.  

El documento dirige a los Departamentos de Tesorería y Comercio para iniciar el proceso de emisión de nuevas regulaciones dentro de los 30 días, mientras que los cambios no tendrán efecto hasta que ambas instancias hayan finalizado sus nuevas regulaciones, proceso que puede tardar varios meses.

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