Deportivas

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No es posible escribir la historia del béisbol de este municipio holguinero de Calixto García sin mencionar el nombre de Leandro Mora Sánchez.

Este atleta tuvo el privilegio de formar parte de los equipos calixteños, subcampeones en el 92 y titulares en el 96, en los respectivos Torneos Nacionales de Clubes.

 

A propósito del XV aniversario de la gran victoria de los Vaqueros del Oeste sostuve este diálogo con el ídolo del barrio de Guayabo.

¿Cómo recuerdas el final de aquel séptimo juego frente a Matanzas que les dio el título de Campeones Nacionales?

“Hoy, al cabo de 15 años, sigo diciendo que no hay palabras que expresen toda la emoción vivida a partir de aquel ponche a Carlos Kindelán, aquello fue algo jamás vivido, yo nunca he padecido de nada y ese día me dio escalofrío, taquicardia y hasta fiebre”.

¿Qué me comentas de aquel recibimiento, el día 8?

“Fabuloso, lo nunca visto y te digo, el que no lo vio, no verá algo similar jamás, aquello fue algo irrepetible, algo que hay que agradecérselo en un 50 por ciento a la afición de este municipio, por el apoyo constante a cada uno de nosotros”.

¿A qué edad te iniciaste en la pelota?

“Aunque no lo creas, jugué con seriedad a los 16 años, no participé en ningún evento infantil ni escolar, y para colmo me inicié en la primera categoría”.

¿Cómo sucedió eso?

“Muy fácil, un día me embullaron para ir a un juego a Las Lajas y me fui. Me pusieron de séptimo bate, bien atrás, pero no sé como, metí tres batazos de nivel”.

¿Y qué sucedió entonces?

“Tuve suerte porque el director del equipo de Las Lajas era Edilberto Vera, “Canito”, miembro de la Comisión Municipal y cuando terminamos me llamó y me preguntó varias cosas. A los pocos días fueron a verme a la casa para decirme que estaba en la preselección de primera categoría para la Serie Provincial. Aquello me sorprendió, pero ya ves, resultó”.

Comenzaste como receptor, pero pronto te fuiste para primera base, ¿por qué?

“Sí, a mí me gustaba la receptoría, pero me lesioné el brazo y en parte me alegro, pues poco hubiera hecho estando en esa posición un grande como Santiago Torres. El mentor René Vera se percató de las dos cosas y decidió pasarme para la inicial, porque yo bateaba bastante y eso es algo que le agradeceré eternamente”.

Desarrollaste un tremendo campeonato en el 92, al extremo que fuiste uno de los grandes protagonistas en la obtención del subcampeonato nacional, ¿qué dices al respecto?

“Sí, esa temporada jugué regular todo el tiempo, porque Juan Carlos Bruzón estaba en el jardín central, ya en el 96, al entrar Quintana al equipo, Juan Carlos pasa para primera y entonces tuve que ir al banco, alternando con Ramón Aguilera, como designado o como bateador emergente. En cuanto a mis resultados en el 92, es verdad que conecté muchísimos batazos y te digo que nos preparamos intensamente. Fueron casi seis meses de preparación con el maestro René Vera al frente”.

En ese año 92 viviste decenas de momentos importantes, ¿cuál recuerdas con mayor cariño?

“En lo particular recuerdo como un gran momento, el que viví aquí en Buenaventura, cuando en el segundo juego frente a Villa Clara, estábamos perdiendo y en la octava entrada, me parece, Juan Carlos y Santiago abrieron con líneas y entonces trajeron al famoso José Ramón Riscart para que me trabajara y le decidí con doblete, aquello fue tremendo”.

Entonces, ¿feliz por tus resultados como pelotero?

“Claro que sí, estoy convencido que todos los que integramos aquellas selecciones “Vaqueros del Oeste” tenemos un lugar en el corazón de los calixteños ¡Qué más podemos pedirle a la vida”!

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