René Vera, uno de los más experimentados directores de equipos de Béisbol en la provincia de Holguín. Foto: Miguel Pupo Hoy damos conclusión a la serie de entrevistas por el Aniversario XV de la colosal victoria de los “Vaqueros del Oeste” en el Torneo Nacional de Clubes Campeones del año 1996.
Por respeto a su historial y por haber sido el artífice fundamental de aquella estratégica batalla que nos dio un lugar en la historia deportiva de Cuba, dejamos para el final al Licenciado René Vera Batista, el director con mejores resultados en la historia del béisbol holguinero.
¿Cómo recuerdas aquel histórico día del 7 de septiembre?
“Imagínate, el día más alegre de mi larga carrera, como jugador primero y como director después, además, recuerda que cuatro años atrás, en 1992, estuvimos a un paso de lograrlo, lo que sucedió fue que nos enfrentamos a un equipo de Pinar del Río fuera de grupo, todos eran nacionales y con resultados, por eso lo del 96 fue lo más lindo que me ha podido suceder en el mundo del deporte, aquello fue un hecho espectacular”.
Al paso de los años, ¿qué valoración haces de aquel equipo calixteño?
“Mira, contrariamente a lo que dicen la mayoría de los aficionados y algunos entrenadores y jugadores, aquel equipo del 96 estaba al mismo nivel de los demás y posiblemente, por encima de todos con los que nos enfrentamos. Fue un elenco muy bien preparado, con un alto nivel técnico táctico y con excelente juego de conjunto, todos sabían qué hacer en cada situación, porque se había entrenado con rigor, quizás por eso, el triunfo no me sorprendió, en realidad lo esperaba”.
Cuando parecía que el título llegaría en el sexto encuentro, se produjo la increíble decisión en home del árbitro Belismely, ¿cómo asimilaste aquella situación?
“Con mucho disgusto, pero a la vez con mucha calma, yo era el responsable máximo del resultado final y bien sabes lo que estaba pasando aquí en nuestro municipio y en toda la provincia de Holguín, la gente no dormía, eran cientos de llamadas telefónicas y de telegramas los que llegaban diariamente allá a Matanzas, no podíamos defraudar al pueblo y por eso era mi gran responsabilidad en calmar a los muchachos, explicarle que esas son cosas de la pelota, hacerles conciencia de la importancia de dormir bien aquella noche, antes del séptimo juego, porque había que ganarlo, no había otro premio que el título”.
¿Por qué escogiste para aquel dramático encuentro a Alcibíades, si conocías que los matanceros le batean mejor a los zurdos?
“Por la calidad de Alcibíades, porque estaba en rotación y porque era el primer pitcher del equipo, es verdad que aquí en el Orlando Proenza no fue muy efectivo, le dieron, pero a un grande no le pasan esas cosas dos veces seguidas, además le hablamos bien claro, le dijimos que solo queríamos que aguantara hasta el quinto y mejor no lo pudo hacer, nos caminó cinco y un tercio”.
¿Por qué el relevista fue Alexander, si había trabajado 10 entradas el día anterior?
“En la quinta entrada Alcibíades se complicó y mandé a Maldonado a calentar, pero Alexander se fue con Maldonado y con Israel Serrano, que era el entrenador, finalmente Alcibíades resolvió el problema y cuando Serrano llega del bulpén me dice: oye, Alexander está soplao, yo le dije, no puede ser, si Alexander tiró once entradas ayer, cómo es posible y me responde Serrano, yo no sé, si te digo que ese negro está que corta y entonces en el sexto, ganando nosotros 2x0, Alcibíades se vuelve a enredar y con el juego 2x1, decido quitarlo y le digo a Serrano que me mande al relevo y me mandó a Alexander, ninguno de nosotros lo creíamos pero así fue, ya la otra parte de la historia se conoce, el hombre paró en seco a los yumurinos y terminó ponchando a Carlos Kindelán”.
¿Y qué hiciste cuando se produjo aquel ponche?
“Tu sabes que yo no soy de los que se emocionan con facilidad, sin embargo tuve que salir corriendo para el montículo, lo que se formó allí fue tremendo, saltos, abrazos, risas, llantos, de los peloteros y de las decenas de calixteños que se fueron para allá para apoyarnos, aquello fue algo indescriptible”.
Entonces, ¿orgulloso por haber sido el director de aquel equipo?
“Yo he sido en ese sentido una gente dichosa, dichosa porque he vivido los momentos más gloriosos del béisbol en este municipio, aunque claro, he vivido también los más amargos, pero he tenido la suerte esa de estar en los momentos de mayor esplendor y alegría, viví las emociones de la década de los 70, como pelotero cuando ganamos un campeonato de la antigua provincia de Oriente y después, como pelotero en el 77, cuando dirigí al equipo de aquí, primer campeón de la entonces incipiente provincia de Holguín y por último, como director de los Vaqueros del 92 y el 96, me parece que debo estar orgulloso, así moriré humildemente orgulloso de aquellos resultados, que ojalá se repitieran”.
