Es frecuente en nuestro país que peloteros de cierto nivel, una vez retirados, se dediquen a la difícil labor de impartir justicia en dicho deporte, sin embargo, no es común que esa misma persona, se desempeñe en dos disciplinas tan distintas como el béisbol y el fútbol.
Para beneplácito de los holguineros, el otrora primera base de los “Vaqueros del Oeste”, Yoan Urquiza Jiménez, desde hace dos temporadas, se desempeña como árbitro de béisbol y fútbol en los eventos provinciales de mayores y juveniles.
Sus resultados han sido impresionantes, lo que se demuestra con la elección de árbitro joven del año 2011 en la provincia y el más sobresaliente en este territorio calixteño, en igual período.
¿Esperabas estos reconocimientos?
“Sabía que estaba entre los de mejor trabajo, pero no imaginé que me premiarían a mí, pues hay otros colegas, tanto en la provincia como aquí en el municipio, con muy buena labor en el pasado año”.
¿Por qué la decisión de abandonar el béisbol activo para dedicarte a esta función tan difícil y poco reconocida, sobre todo, por la afición?
“Mira, la persona debe saber cuándo tiene que tomar decisiones importantes. Yo estaba perdiendo facultades, sobre todo a la ofensiva y es mejor una retirada a tiempo, además como árbitro sigo en lo que me gusta, en lo que ha sido y será siempre una de mis grandes pasiones”.
Te has desempeñado con resultados positivos en dos deportes muy distintos, ¿cómo lo has logrado?
“Mucho estudio de las reglas y preparación física, esa es la clave para el triunfo, además de elevar todos los días la cultura general”.
Desconocía de tu afición por el fútbol y más que ello de tus conocimientos sobre el más universal de los deportes, ¿cómo llegaste al balompié?
“Los que nacimos en Buenaventura, hace un cuarto de siglo, somos peloteros o futbolistas, pues no es como hoy. En aquel tiempo no había otras opciones y, en mi caso, desde chiquito me gustan los dos deportes, por eso los aprendí y jugué y como soy un poco intruso traté de aprenderme todas las reglas. Eso me hizo más fácil llegar a convertirme en árbitro de las dos disciplinas”.
¿Cuál deporte te resulta más complejo para arbitrar?
“El fútbol, pues yo juego béisbol casi desde que estaba en la cuna, fui receptor y ahí se aprende mucho porque estás muy cerca del árbitro y conoces a profundidad la zona de strike. La preparación de arbitrante de fútbol es de las cosas más rigurosas del deporte, más de hora y media corriendo sin parar y aplicando reglas distintas, además el roce físico atleta-árbitro es muy frecuente. En la pelota no sucede así, de igual manera, en el béisbol puede que te pases el juego entero, más de tres horas, y no tengas que tomar decisión alguna, en el balompié es todo constante y en movimiento, no se parecen en nada”.
Si tuvieras que elegir, ¿con cuál te quedarías?
“Con el fútbol y el béisbol, me gusta el trabajo en los dos y seguiré preparándome, física y psíquica y culturalmente, eso me hará mejor y aumentará el respeto de atletas y técnicos hacia mi persona”.