Todo se alista en el círculo infantil “Los zapaticos de rosa”, del poblado de Buenaventura, para la gran fiesta de este veintiocho de enero cuando el Maestro José Martí está cumpliendo el aniversario ciento sesenta y seis de su nacimiento.
Eso lo sabe bien Mayelín Tejeda Bello, subdirectora de la instalación: “Es una tradición que participemos en el desfile, es un día de festividad porque nuestro Martí escribió relatos hermosos para, como el decía, son los que saben querer. A ellos dedicó la Edad de Oro, ese hermoso libro donde hay cuentos, adaptaciones, relatos que son verdaderas joyas de la literatura cubana. Entonces, qué mejor que los niños de quinto y sexto año de vida de nuestro círculo ese día se vistan y se transformen en personajes para que parezcan como salidos de las páginas de ese texto universal que regaló a los infantes el Héroe Nacional Cubano”, expresó.
Lisabet Pérez Rodríguez.“Las especialista de música y la instructora de teatro trabajan con los niños desde ahora, ensayan para que esa jornada del veintiocho sea una vez más memorable. Y esa es una de las tantas formas que tenemos de acercar a nuestras niñas y niños desde edades tempranas a Martí, de él siempre debemos hablar en presente, y más aún cuando los intentos de asfixiarnos se acrecientan con el genocida bloqueo”, dice finalmente quien agradece a la Revolución la posibilidad de haberse licenciado en educación primaria.
Otra joven licenciada es Lisabet Pérez Rodríguez, logopeda: “Hace muy poco que laboro aquí. Me satisface porque mi especialidad me permite detectar a tiempo cualquier problemática relacionada con el habla de los niños, corregirla con paciencia y conocimiento y verlos que prosiguen mejorando en su comunicación es altamente valorado por la familia, la comunidad. Y fíjese, como colectivo todos los trabajadores nos volcamos a organizar la carroza que el día de homenaje a Martí sale por las calles de Buenaventura a desfilar, a recordar que ese hombre nos pertenece por su visión y por el legado literario, patriótico y revolucionario que nos sembró para siempre”.
Este círculo infantil es un edificio de dos niveles, posee salones para los distintos años de vida que acogen a ciento cuarenta y seis niñas y niños de madres trabajadoras. Una cocina, comedor, patio de recreo y juego, alimentación balanceada y un personal altamente preparado. En él también se ofrece atención a dos infantes con necesidades educativas especiales que socializan con el resto de sus compañeros.