Fotos: Díaz GrassAdriana Peña García es instructora de danza desde hace más de treinta y cinco años y hoy dirige la casa de cultura municipal. Me confesó hace algún tiempo que su vida es bailar, “desde que era una niña me fascinaba mover el cuerpo, dicen que el que no lleve el ritmo por dentro, desde su alma, no triunfa en esta especialidad. Y míreme ahora, dirigiendo a un colectivo sumamente pequeño, pero entusiasta porque no escatimamos la oportunidad de visitar a las comunidades para alegrarle la vida a esa gente.
Y con un viso de nostalgia me dice, “estoy a punto de la jubilación, me da mucha tristeza, han sido años de ardua labor, de aprendizaje, de formar grupos de aficionados, de participar en jornadas de la cultura, de participar activamente en el festival de la música de órganos, y de cantar porque, como sabes, también soy aficionada a la música.
“De todas maneras, se hace necesario formar nuevos instructores de arte que amen la cultura como nuestra generación, y que se tenga en cuenta para estos un salario decoroso que los motive a quedarse en nuestras instituciones a generar cultura”, dice emocionada.
Manuel Guerrero Hechavarría por muchos años estuvo al frente de la dirección municipal de cultura en Calixto García: “Siempre he dicho que para contribuir a llenar un poco las necesidades espirituales del pueblo hay que tener disposición, organizarse y no perder de vista lo necesario que es la interrelación entre las instituciones para llegar hasta los barrios más alejados y que estos a su vez generen actividades en bien de sus habitantes”, dice este hombre que en la década del ochenta tuvo la oportunidad de darle la bienvenida a las entidades de ese sector en su municipio.
“Armando Hart Dávalos, entonces Ministro de Cultura, nos comunicó esa Resolución que daba comienzo en los municipios al museo, la casa de cultura, la galería de arte, el cine, la biblioteca, la librería, la casa del escritor e historiador, lo que ofrecía un matiz especial para desarrollar el movimiento de artistas aficionados, y óigame, se despertó la creación para la danza, las artes plásticas, la música y la literatura verdaderamente sorprendentes, y hoy aún recogemos frutos de esos años”, resaltó.
Otra mujer con responsabilidades en el sector es Maidelín Guevara Méndez: “Soy especialista en programas de desarrollo cultural, tengo una gran responsabilidad porque de aquí se organizan, analizan y discuten acciones para el resto de las instituciones del territorio. Pienso que debemos superarnos cada vez más para ofrecer un buen servicio a quienes visitan, por ejemplo, el museo, la galería, a los usuarios que demandan bibliografía e información en nuestras bibliotecas y librería, hacer reverdecer el movimiento de aficionados que en otros momentos fue ejemplo el municipio, en fin, tenemos una encomienda difícil, pero no imposible que debemos encauzar por el bien del pueblo”.
Me despido de Manuel, Adriana y Maidelín recordando que este 14 de diciembre es el Día del trabajador de la cultura porque en fecha como esta, hace noventa años, nació Raúl Gómez García, el poeta que ofrendó su preciada vida en el asalto al Cuartel Moncada, el que con su voz y verso encendido trazó el manifiesto del 26 de Julio, el joven de veinticuatro años que nos recuerda en cada jornada que, “por nuestro honor de hombres ya estamos en combate”.