En su viejo camión de los años cincuenta Minardo Segura viaja de Buenaventura hasta San Agustín, conduciéndolo hace unos treinta años.
Pero el trayecto de ocho kilómetros es acompañado por esa gracia que tiene todo hombre animoso: cantar, la que puso a prueba en los años cuarenta en aquellas competencias, que se animaron en la Isla con la popularidad de la Corte Suprema del Arte y que tuvieron sus competidores en el Cine-Teatro Medina, de Buenaventura, donde Minardo, el querido Monano, obtuvo el reconocimiento popular, por eso aquí está su tango, su tango a Buenaventura.
