Exposición de artesanías organizada por las Salas de TV de Calixto García. Foto: Roxona HechavarríaLas Salas de Televisión germinan como semillas plantadas hace diecisiete años en los barrios campesinos cubanos para multiplicar ideas y llenar de sueños a cientos de familias que las han visto crecer y levantarse como verdaderos palacios comunitarios.
Desde esas instalaciones se hace cultura y se multiplica deporte y recreación. Desde allí los niños hacen realidad sus sueños en el canto, el baile y la poesía y sienten la felicidad mucho más cerca cuando son los primeros en cualquier iniciativa que se realiza.
Es en ellas donde los abuelitos comparten una buena anécdota, se disfruta de un chiste y hasta se baila con gusto una pieza de órgano. Todo desde una instalación surgida gracias a las bondades de la Revolución de acercar la cultura a las comunidades.
No importa si son montañeses o llaneros, si son cinco o diez kilómetros monte adentro, si son zonas intrincadas o de difícil acceso, la lejanía de las ciudades no impide que desde estas instalaciones se multiplique la información y la cultura y se agradezca a la Revolución y a Fidel por tanta dicha.
Estas instalaciones se convierten día a día en multiplicadoras de cultura, ideología, salud, y entretenimiento y cuentan con un equipamiento tecnológico de calidad con productos audiovisuales cuyos contenidos tienen una alta demanda y su difusión se multiplica en las más disímiles tecnologías.
En este nuevo aniversario de este programa de la Revolución palmas de oro a estos abnegados trabajadores encargados de materializar la idea de Fidel y por su responsabilidad de que las Salas de Televisión perduren por muchos años con la misma vigorosidad del primer día.
