Nbaile_organo_guayaboFiesta con el órgano oriental en Guayabo. Foto: Daer Pozo (archivo)ada mejor que el fin de año para pasarlo en familia, con la gente que quieres y los buenos amigos. Es el momento donde la gente se une y se propone nuevos proyectos. Para esta ocasión nuestras mesas se visten con lo mejor de la casa. Para casi todos los cubanos, y también para los que nacieron en la isla, pero viven en otras latitudes, celebrar en Cuba se convierte en su mayor propósito.

¿Y se ha preguntado por qué?

Definitivamente, Cuba es un país donde hasta las tradiciones de fin de año son diferentes a   las   del   resto   de   nuestra   comunidad   hispanoamericana;   donde en vez de pavo se come cerdo asado, donde se espera el año nuevo en grandes grupos familiares   con   mucha   música   y algarabía. Pero sobre todo, donde se celebra el mismo día la llegada de una nueva etapa en la vida y un nuevo aniversario del triunfo de la Revolución.

Dicen los que residen en otros países que Cuba es única, -y les aseguro que esto no lo digo yo porque de este país no he salido nunca- que el sabor del cerdo, del congrí, de la yuca con mojo no tienen igual, esa orgía de asar el puerco en púa se ha convertido en una tradición que distingue el fin de año como un momento especial para pasarla bien y sacar fuera eso que llevamos dentro y que tenemos de congo y de carabalí como dice el refranero popular.

Ese amanecer hermoso, tranquilo y mesurado despierta el deseo de volver, una y otra vez, a compartir lo autóctono y típico de la isla. Sus palmas, su relieve, su bandera, la que jamás ha sido mercenaria como dijo el poeta, despiertan la pasión de un país que lucha y se crece, y que hace de la cotidianidad un buen motivo para vivir por su pueblo y perdurar en el tiempo.

Las bebidas, el sol, las playas, la música, el sabor de su gente son exclusivos, atraen y enamoran. Ese don natural del cubano de compartir lo que tiene, y sin dudas esa capacidad majestuosa de reírse de sus propias desgracias, como dice el dicho, es lo que ha hecho posible enfrentar y resistir tantos problemas y adversidades.

Por eso muchos añoran venir a Cuba, compartir en familia, volver a la tierra que le vio nacer, respirar aires de libertad y compartir con gente espontánea, alegre y dicharachera, con ese toque de caribe y llena de pasión e intensidad para amar.

Compartir con los cubanos es también compartir la vida que aunque con penurias en ocasiones, por las estrecheces económicas, es distinta y única, porque solo el cubano tiene esa manera de sacar lecciones de las situaciones difíciles y lograr salir adelante, ¡ah, y cuando se aferran a una idea, una creencia, o una idea política son firmes hasta la muerte!

Los cubanos beben en la misma copa la alegría y la amargura, se distinguen por su simpatía e inteligencia y como dijo un sabio.” No necesitan leer, ¡todo lo saben! No necesitan viajar, ¡todo lo han visto! Son algo así como el pueblo escogido... por ellos mismos”.

Por eso afirmo que nuestro país es único, comprendo una vez más por qué la añoranza de volver y volver a Cuba, y de compartir con esa gran familia que somos todos. No lo piense, sé que se le aprieta el pecho y hasta lágrimas brotan cuando usted piensa en esta hermosa isla , el fin de año es un buen motivo para acercarse y para sacar fuera ese sentimiento de amor por su tierra, por su gente, que en definitiva es lo mismo que decir Cuba.