Muestra dedicada a Emilio Ballagas en el museo de Buenaventura. Foto: Aleaga.“La mejor manera de recordar a un poeta es con una descarga de poesía”, declaró el decimista Daer Pozo Ramírez, integrante del taller literario que en este municipio de Calixto García honra con su nombre a Emilio Ballagas Cubeña, una de las figuras cimeras de la literatura cubana de la primera mitad del siglo XX.
Ballagas Cubeña nació en la ciudad de Camagüey el 7 de noviembre de 1908 y tras graduarse en pedagogía en la Universidad de la Habana en 1928 publica su primer libro bajo el título Júbilo y fuga, en 1933. En 1934 apareció por vez primera su cuaderno de poesía negra, sobresaliendo junto a su coterráneo Nicolás Guillén en esta expresión literaria dentro del periodo vanguardista en Cuba.
La relación de Emilio Ballagas con Buenaventura estuvo dada pues su hermana Alicia estaba casada y residía en este poblado, el cual visitaba de manera eventual y donde se cree que el ambiente campestre que conoció lo haya inspirado para alguna de sus obras.
La negra Magdalena, criada de la familia y que entabló con él una bonita amistad, lo recordaba como muy callado y estudioso, siempre estaba leyendo y escribiendo cuando venía a Buenaventura, muy pocas veces salió a hacer vida social, recordaba Magdalena.
Con solo 46 años la muerte lo sorprende tras padecer una penosa enfermedad, para entonces ya había marcado con su obra la historia de la literatura cubana.
En 1986 se creó, para honrar al destacado escritor cubano, un taller literario adjunto a la casa municipal de cultura, primero de su tipo en un municipio fuera de la capital de la provincia, del cual emergieron importantes escritores, fundamentalmente dentro de la décima, manifestación literaria de arraigo y gran popularidad en esta zona.
Cada 7 de noviembre escritores y artistas se unen en una velada cultural para recordar y rendir homenaje a quien con su presencia marcó la historia de este poblado.
