lluvia-r-suarez.jpgLas regiones central y oriental del archipiélago cubano han sido las más beneficiadas por el régimen de precipitaciones en los primeros 11 meses del 2014, al registrar 1 288 y 1 221 milímetros, cifras que representan el 101 y el 100 % de sus respectivas medias históricas.

En la zona occidental ca­yeron 1 207 mm (86 %).

Según el boletín hidrológico corres­pondiente a noviembre, emitido por el Servicio Hidrológico Na­cional de la Dirección de Uso Racional del Agua, del Instituto Nacional de Recursos Hi­dráulicos (INRH), el comportamiento general de las lluvias en el país se cataloga de bastante favorable con un acumulado promedio de 1 243 mm, equivalente al 96 % de lo que habitualmente debe precipitar en la mencionada etapa del calendario.

La propia fuente notificó que al cierre del pasado mes, los 242 embalses administrados por el INRH almacenaban 5 303 millones de metros cú­bicos de agua, valor que representa el 58 % de la capacidad total de llenado, y el 55 % de la utilizable.

Tal volumen es inferior en alrededor de 1 040 millones a la cantidad de agua que deben retener para la épo­ca. En cuanto a las presas de abasto a la población, la situación más desfavorable se localiza en las provincias de Las Tunas, Granma y Santiago de Cuba.

Sobre el estado de las aguas subterráneas, el boletín precisa que de las cien cuencas y/o subtramos controlados, 92 se encuentran en la zona normal (39 tienden a bajar, 35 estables y 18 con proyecciones de subir), mientras seis califican en el rango de desfavorable, y dos en el de crítico.

La cuenca Almendares-Vento, que tributa agua a más de 800 000 capitalinos, permanece en estado normal estable.

El descenso experimentado en el volumen de agua embalsada a nivel nacional, y el hecho de encontrarnos dentro del periodo poco lluvioso (se extiende de noviembre a abril), obliga a velar con mayor rigor por el ahorro de tan valioso recurso, adoptando acciones concretas dirigidas a mitigar su derroche en el sector estatal y residencial.