La temporada ciclónica, que concluye el próximo lunes en la cuenca atlántica, incluido el mar Caribe y el golfo de México, se caracterizó por ser poco activa si se tiene en cuenta la cantidad de huracanes formados, consideró en La Habana una experta en la materia.
En ese período, que comenzó el primero de junio pasado, se formaron 11 ciclones tropicales, además de la depresión tropical número nueve, comentó la Doctora en Ciencias Maritza Ballester Pérez, del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología (INSMET).
Añadió que las tormentas tropicales se denominaron Ana, Bill, Claudette, Erika, Grace, Henri e Ida; y los huracanes Danny, Fred, Joaquín y Kate.
De estos últimos, Danny y Joaquín resultaron ser intensos, al alcanzar la categoría tres y cuatro de la escala de Saffir-Simpson, respectivamente, precisó.
Opinó que la poca actividad obedeció principalmente a la entrada en evolución de un evento ENOS (El Niño/Oscilación del Sur), clasificado de fuerte en el otoño.
La presencia de este fenómeno impuso una circulación troposférica superior desfavorable para el desarrollo y la intensificación de los ciclones tropicales en el Atlántico Norte.
El papel inhibitorio lo desempeñaron la fuerte cizalladura del viento, predominante sobre todo en El Caribe, y el déficit de humedad y las condiciones de estabilidad atmosférica en la zona tropical de la cuenca atlántica.
Los países más dañados fueron Dominica, por el paso de la tormenta tropical Erika, y las Bahamas por el huracán Joaquín.
Cuba sólo tuvo la influencia indirecta de Joaquín con inundaciones costeras por penetraciones del mar y lluvias fuertes en las provincias de Holguín, Guantánamo y Granma.