Foto: Díaz GrassEl dolor ha invadido por estos días a los cubanos. Varios de sus hijos les han sido arrebatados a esta tierra sin previo aviso, sin oportunidad de decir adiós, de despedirse. Dejaron atrás historias por contar y por escribir, afecto por entregar.
Sin embargo, la solidaridad de los nacidos en esta geografía ha servido de sostén a quienes han perdido a alguno de sus seres queridos. Así sucedió en el barrio de Las Calabazas. Primero fue la conmoción cuando el pasado viernes se supo la noticia de la muerte del hijo, de apenas 27 años, de uno de sus moradores.
Todos querían saber del estado del padre, quien se encontraba en La Habana para el duro proceso de reconocer el cuerpo. Pero todo alcanzó una magnitud mayor cuando este lunes se supo la noticia de que Nelson, el padre, traía a su Nelsito a reposar con los suyos en su tierra.
Desde las primeras horas de la tarde comenzaron a darse cita frente a la casa del padre adolorido, quien casualmente vive al lado de la carretera central. Las horas transcurrían, pero nadie se movía de su sitio. Por el contrario, muchos fueron los vecinos que se incorporaron a la espera.
Finalmente, cerca de las diez de la noche, se divisaron las luces de la caravana. Todos se aglomeraron a ambos lados de la vía central cubana para, en gesto humano, hacerle saber a este padre que sus vecinos lo acompañan en un momento como este.
Mientras pasaban los ómnibus que conducían al joven y a otros dos calixteños fallecidos el fatídico día se hizo un silencio absoluto. Luego, en un murmullo generalizado, el pésame. Y allí al lado de la carretera central quedaron los vecinos de Las Calabazas, con el dolor en los rostros y la sensibilidad a flor de piel.
EN FOTOS: Cientos de vecinos del poblado de Las Calabazas acompañaron a familiares del joven Nelson Osorio Pérez, cuyas cenizas reposan desde hace una horas en el cementerio de esa localidad. Les ofrecemos fotos del velatorio anoche en el barrio de Los Ángeles y la posterior despedida del pueblo en el camposanto. Fotos: Yanelis Martínez y José L. Díaz.






