Fotos: Iraldo LeyvaA pesar de que el cambio climático sigue golpeando con fuerza a todo el planeta y particularmente a nuestro archipiélago con prolongadas sequías, muchos de los árboles que rodean el entorno del poblado de Buenaventura, muestran su esplendor de siempre.
Tal parece que no se enteraran de la difícil situación hidrológica y se empeñaran en seguir mostrando una especie de bálsamo a los ojos de los transeúntes.
La belleza de la madre natura no tiene comparación, ya sea en primavera, verano, otoño o invierno, siempre aparece un obsequio capaz de multiplicar las emociones.
Claro está que en tiempos de lluvia todo tiene un mayor esplendor, las plantas sonríen en las mañanas cuando el rocío les acaricia el despertar y los pájaros cantan hasta el anochecer, brindándonos un arco iris de belleza que acelera la cadencia de nuestros sentimientos.
Es lastimoso que el hombre, o mejor dicho, algunos hombres y gobiernos se hayan empeñado en destruir poco a poco el equilibrio ecológico, provocando las ya mencionadas sequías, las intensas lluvias, devastadores terremotos, gigantescos huracanes, incendios, deslaves, en fin, un continuo sufrimiento para el ser humano.



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