Jorge Muñoz. Foto: Aleaga.Jorge Muñoz. Foto: Aleaga.Cada 17 de mayo se convierte en un día histórico, varias son las efemérides que convergen en una fecha gloriosa de recordación y compromiso moral para el campesinado cubano.

Ha transcurrido ya más de medio siglo de aquel memorable acontecimiento en el que nuestro Comandante en Jefe Fidel, de su puño y letra, dio fuerza legal, en la Comandancia de La Plata, al histórico documento que consolidó definitivamente en nuestra Patria la alianza obrero-campesina, la Primera Ley de Reforma Agraria.

Ley que consagró el principio de que la tierra es de quien la trabaja, y benefició de un tirón a más de 100 mil productores pequeños. Fidel, con certeza, ha dicho “fue la Ley de Reforma Agraria precisamente lo que definió a la Revolución cubana…”.

Pero en un día tan significativo como este, se conmemora también el aniversario 53 de la creación de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), y celebramos el Día del Campesino cubano, como homenaje de recordación al líder agrario Niceto Pérez García, asesinado en el año 1946.

Cada 17 de mayo el pueblo de Cuba, y de manera muy especial los campesinos recuerdan a Niceto Pérez, quien, como símbolo de coraje y de lucha, defendió los derechos de sus iguales y no reparó en ofrendar su vida por la causa revolucionaria.

Muchos son los hombres y mujeres que desde nuestros campos hoy honran la memoria de Niceto, por ejemplo en la finca número 6 de la Cooperativa de Producción Agropecuaria Ruberlando Pérez, de Cuatro Caminos, labora el emprendedor campesino Jorge Muñoz González.

Con el entusiasmo de trabajo que lo caracteriza, este humilde labriego, mantiene sus más de 20 hectáreas sembradas de varios cultivos, lo que le permite aportar con su esfuerzo al movimiento productivo del municipio holguinero de Calixto García.

Con orgullo Muñoz muestra la valla que identifica a la Finca, la que reserva siempre un espacio para transmitir el mensaje de solidaridad con los Cinco Héroes y demostrar su apego a la Revolución cubana.

Sencillez, voluntad, entrega y espíritu revolucionario se conjugan en este campesino que agradece a la Revolución tanto sacrificio, para desde el surco continuar honrando la memoria de Niceto y confirmar aquello de que si el hombre sirve la tierra sirve.

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